De acuerdo, hay que dejar de demonizar la famosa "polarización" es un síntoma que las cosas han y están cambiando, ahora bien está por ver las consecuencias de esta decisión.
Estoy harto de la quejadera por el “país dividido”. Nuestra polarización no es tan primitiva como creen, no deriva obligatoriamente en genocidio, que los vivimos el siglo pasado.
Nuestra polarización también es un paso previo al consenso y al equilibrio democrático, en estados avanzados incluso a la desestigmatización, muchas veces esa fricción -como en la física- permite el movimiento hacia la madurez política, que no es unanimidad tampoco.
El resultado único de la “polarización” no es gente odiándose y matándose, eso es un margen residual en cualquier país políticamente joven permeado por la violencia del narcotráfico. En una sociedad con periodos de "polarización", la mayoría de la gente vive una experiencia de autodescubrimiento al verse empujada a posicionarse sobre valores fundamentales, a construir sus propios marcos éticos, a negociar matices, a involucrarse y a dejar pellejo en la cerca. Nunca tantos colombianos votaron como ayer.
Por eso es tan fastidiosa esa ansiedad maternalista/paternalista de ver a la polarización como un glitch, por querer "unir" a los colombianos como si tuvieramos las mismas expectativas. Ese bendito afán por unirnos es en realidad un reflejo sordo por apagar la agencia que cada ciudadano es capaz de construir, por pasar a temas menos jartos que no exijan pensar, por entregarse al algoritmo y al entretenimiento.
Cuatro años de izquierda construyeron una fuerza representativa por la que apostaron 12.6M. Hoy, otros 13M apuestan a cuatro años de ultraderecha, todo "bien", eso aportará a la fricción y dejará a unos de sus votantes convencidos y a otros desilusionados. Sin querer minimizar el peligro de un gobierno que prometió destripar y que ahoa recula, en plata blanca serán cuatro años de información nueva.
No le pidan al progresismo en su momento más representativo de la historia que se entregue pasivamente a la dichosa alternancia o que se ponga indulgente por el noble objetivo de "unir al país".
La unidad es una fantasía engañosa. Para mí la selección sigue siendo un símbolo de unidad, solo se politizó el home-kit de 2026, pero si ya perdimos esa batalla habrá que ponerse la alternativa, la de entrenamiento, la del portero, o buscar unidad en símbolos menos edulcorados como la cultura ciudanana o el civismo, o simplemete asumir que lo que nos une es el "apellido" de ser colombianos. Al fin y al cabo debajo de la tricolor cada uno tiene la camiseta de su club.
Mi punto es que en cuatro años se baraja de nuevo y habrá un país más maduro políticamente. Durante siglos hubo desequilibrio, unanimidad y una hegemonía que se sostuvo en demonios y fantasmas que, cuatro años después del primer gobierno de izquierda (información nueva), solo asustan a mezquinos y a esnobs.
Si quieren jugar al paternalismo, piensen que cualquiera que como yo tenga dos -o más- hijos o que se haya criado con hermanos, sabe que aunque tienen el mismo apellido son mundos aparte, a veces incluso la antítesis del otro. Y que ahí está la gracia. Y cuando hay carne, ambos comen carne; cuando hay pollo, ambos comen pollo. Y aunque uno se crea de mejor estrato que el otro, el destino de vacaciones es el mismo, viven en la misma casa y van al mismo colegio. La diferencia es que no se les obliga a sonreír en la foto si uno es extrovertido y otro es parco, no inscribes en tenis al amotriz ni en ajedrez al hiperactivo que disfruta el aire libre, no se los matricula en Derecho si uno quiere ser ingeniero y el otro quiere ser artista.
Dejen a la gente ser. La misión del presidente no debe ser por defecto unir, es darle pollo al que pidió pollo. En cuatro años llegará la cuenta y pediremos de nuevo el menú. De hecho, así sucede silenciosamente hace décadas con la Alcaldía de Bogotá, la ciudad más plural y políticamente madura de Colombia.
Sean alérgicos a la unanimidad, no a la polarización.
La diferencia es enorme. Durante años vimos un gobierno que encontró rentabilidad política en la confrontación. Hoy llega un presidente electo que ha hablado de gobernar para todos los colombianos.
Por eso celebro esta victoria. No por revancha política, sino por la oportunidad de recuperar la unidad, la autoridad institucional y el rumbo del país. 🇨🇴
Creo que la sospechosa y creciente inseguridad de Bogotá (más todo el desmadre: ratas, basuras, caos) hicieron su parte. Imagínate si más de uno no va a comprar «el milagro» salvadoreño.
Creo que la sospechosa y creciente inseguridad de Bogotá (más todo el desmadre: ratas, basuras, caos) hicieron su parte. Imagínate si más de uno no va a comprar «el milagro» salvadoreño.
@gelitoazul@BecerraGabo@PizarroMariaJo Se durmieron, hizo más Cepeda solo y con el apoyo del común que esos "estrategas", cuándo se dieron cuenta era muy tarde
Resistiremos
Y nadie podrá robarnos los sueños
Resistiremos por amor a nuestra esencia
Bienvenidos al club de la resistencia...
Ustedes alcen la mano y juren que tampoco
dejarán que maten sus sueños poquito a poco
A propósito del Mundial y Uruguay (?), dijo el campeón Obdulio Varela "mi patria es la gente que sufre"
E inevitablemente hay gente que sufrirá más que nadie en estos cuatro años. Gente que nos necesita unidos y resistiendo. Y este momento de la historia nos agarra muy fuertes
Mucho análisis en caliente de lo que le faltó a Cepeda. Los tres millones de votos que podía sumar, los sumó.
Lo que hay que aprender bien (y ojalá saber enfrentar) son los discursos y métodos de la ultraderecha (y cuál estado de cosas es el que les permite conquistar adeptos).
¿Qué hacer cuando nos derrotan? Responde Mercedes: "Seguir cantando"
🎶Tantas veces me mataron,
Tantas veces me morí.
Sin embargo, estoy aquí, Resucitando.
Gracias doy a la desgracia,
y a la mano con puñal,
porque me mató tan mal,
Y seguí cantando🎶
https://t.co/9qTF4ZW1wL