Anne Carson es una poeta soberbia, pero es mucho más. En ‘Variaciones sobre el derecho a permanecer en silencio' cuenta que hay palabras que no se pueden traducir, y que «hay algo enloquecedoramente atractivo en lo intraducible, en una palabra que guarda silencio en el tránsito».
O BNG lamenta profundamente o pasamento de Xosé Manuel Beiras, figura fundamental da historia do nacionalismo galego contemporáneo e da propia historia do BNG, de quen foi voceiro nacional e portavoz no Parlamento de Galiza durante dúas décadas.
Queremos trasladar o noso cariño e o noso pesar á súa familia, amizades e persoas próximas. A súa voz, o seu pensamento político e económico e o seu compromiso con Galiza forman parte xa do patrimonio e da memoria colectiva do noso país.
Que a terra lle sexa leve.
EL ASESINATO DE MARICARMEN
Acabo de enterarme de la muerte de Maricarmen. No ha fallecido por causas naturales. Ha sido asesinada. Quizás no de forma directa, pero es evidente que la ansiedad acumulada por el desahucio ha precipitado su muerte. ¿Por quien ha sido asesinada, si no físicamente, sí moralmente? Por la jueza que firmó el desahucio, Elena Cortina Blanco. Por los máximos responsables de Urbagestión, Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes. Por los policías antisturbios que la arrojaron a la calle. Por los miserables que justificaron el desahucio: Carlos Herrera, Lucía Etxebarria, Eduardo García Serrano, Juan Soto Ivars, Iker Jiménez, Guadalupe Sánchez, José Luis Martínez Almeida, Isabel Díaz Ayuso, Cristian Campos, Luis Ventoso. Que sus nombres circulen y se cubran de infamia.
Fotografía de Fernando Sánchez
La palabra 'nostalgia' es trasparentemente griega: νοσταλγία, unión de 'nóstos' (regreso) con 'álgos' (dolor). Pero si la buscamos en el poema por excelencia de la nostalgia, la Odisea, no la encontraremos, pues ni Homero ni su público la conocían. De hecho, 'nostalgia' es una construcción moderna, un neologismo médico creado por Johannes Hofer en 1688 para su tesis 'Dissertatio medica de Nostalgia', como muy bien puede explicar Diego S. Garrocho (@GarrochoS) (y aprovecho para recomendar su excelente ensayo en Alianza 'Sobre la nostalgia'). El neologismo describía una patología: el desarraigo de la tierra natal. Pero posteriormente pasó al habla común como sinónimo de añoranza, y finalmente también acabó arribando al griego moderno a través del francés. Está claro que la palabra nostalgia siempre tuvo nostalgia de la lengua griega.
En todo caso, las construcciones en -algía no fueron apenas productivas en griego arcaico y clásico, o al menos no se prodigaban mucho en la literatura. Sí tenemos en Eurípides un γλωσσαλγία (Medea 525), 'glossalgía', como 'dolor de lengua'. Pero la verdadera eclosión de estos compuestos vendría en época imperial y en el léxico médico, con Galeno especialmente. Y de allí pasaron sin mucha dificultad al habla culta. Por ejemplo, en Plutarco (De tranquillitate animi) encontramos un flamante κεφαλαλγία para dolor de cabeza.
Pero volviendo a la Odisea, la palabra que solemos traducir por 'nostalgia', y cuya ocurrencia resulta, como no podría ser menos, muy abundante, es 'póthos', sustantivo de acción derivado del verbo 'pothéo'. Póthos es el deseo o anhelo concentrado sobre una ausencia, la melancolía misma del deseo hacia lo no presente. Pero el griego tiene más formas de describir el deseo, todas en cierto sentido complementarias. Así, éros es el deseo vehemente hacia una presencia real. Como bien sabemos desde Safo, también puede producir dolor. Hímeros es el deseo de la inmediatez. Se usa mucho en la Odisea para las repentinas ganas de llorar. Y también, por ejemplo, en estos versos de 23.143 y ss. (en mi traducción):
«Se vistieron las mujeres. Y luego, el divino aedo
tomara la hueca cítara, y les apremió un deseo
de dulce canto y nítida danza».
Y en el fragmento 96 de Safo, la muchacha en Sardes siente nostalgia "de la dulce Atis". Pero Safo usa hímeros: ella no quiere estar allá sino aquí y ahora.
Como ven, póthos, éros e hímeros no son más que distintas manifestaciones de nuestra siempre anhelante (e incurablemente nostálgica) naturaleza.
Yesterday I had the privilege of attending Marc Bloch's reburial ceremony at the Panthéon – Paris' monument to the most outstanding citizens of France. Bloch was honored not only as one of the greatest French historians, but also as a man who chose resistance over safety when his country fell into darkness.
Bloch fought in two World Wars, and received multiple awards for bravery. By the time the pro-Nazi Vichy regime came to power in 1940, Bloch was already recognized as perhaps the preeminent historian of medieval France. He continued to teach history, and during that time wrote 'Strange Defeat', a book explaining the French defeat in 1940, and 'The Historian’s Craft', a meditation on history and historiography. Bloch also joined the Résistance and became one of its leaders.
On March 8, 1944 Bloch was captured during a crackdown on the Résistance by the Nazis and their French collaborators. At the time, collaborationist French newspapers celebrated Bloch’s capture. They highlighted his Jewish identity, and referred to the historian as a traitor to France, describing the Résistance as a Jewish-Bolshevik terrorist organization. Bloch was imprisoned and tortured at the Gestapo headquarters in Lyon, and was executed on June 16, 1944, ten days after the Allied landing in Normandy.
I am a medievalist by training, and have been deeply influenced by Bloch. What moved me most about Bloch is his uncompromising commitment to truth. For him, history was never nostalgia or mythmaking, but a discipline of honesty – a way of resisting propaganda, prejudice, and the comfort of convenient fictions. For Bloch, truth was not just an intellectual position, but a spiritual practice. Anticipating his death at the hands of the Gestapo and the Vichy regime, the Jewish historian and freedom fighter left behind detailed instructions for his burial. He wrote:
“I have not asked to have read above my body those Jewish prayers to the cadence of which so many of my ancestors, including my father, were laid to rest. All my life I have striven to achieve complete sincerity in word and thought. I hold that any compromise with untruth, no matter what the pretext, is the mark of a human soul’s ultimate corruption. […] That is why I find it impossible, at this moment of my last farewell, when, if ever, a man should be true to himself, to authorize any use of those formulae of an orthodoxy to the beliefs of which I have ever refused to subscribe.
But I should hate to think that anyone might read into this statement of personal integrity even the remotest approximation to a coward’s denial. I am prepared, therefore, if necessary, to affirm here, in the face of death, that I was born a Jew: that I have never denied it, nor ever been tempted to do so. […] A stranger to all credal dogmas, as to all pretended community of life and spirit based on race, I have, through life, felt that I was above all, and quite simply, a Frenchman. A family tradition, already of long date, has bound me firmly to my country. I have found nourishment in her spiritual heritage and in her history. I can, indeed, think of no other land whose air I could have breathed with such a sense of ease and freedom. I have loved her greatly, and served her with all my strength. I have never found that the fact of being a Jew has at all hindered these sentiments. Though I have fought in two wars, it has not fallen to my lot to die for France. But I can, at least, in all sincerity, declare that I die now, as I have lived, a good Frenchman.”
By his request, a Latin epitaph was carved on Bloch’s grave: dilexi veritatem (“I have loved the truth”).
Watching Bloch's memory honored at the Panthéon yesterday did not feel like a tribute to the past as much as a challenge to the present. As dark clouds gather once again, how many of us today can demonstrate Bloch's level of integrity and fearlessness?
Soldat de la Résistance, militant et affranchi, écrivain et penseur du siècle, défenseur de la nature et des peuples, Edgar Morin était l’humanisme fait personne. Avec sa bienveillance, sa curiosité, il ne cessait de nous éclairer. Pensée complexe, vie féconde, esprit universel. J’adresse à ses proches les condoléances de la Nation.
Es imposible materializar el deseo xenófobo de un país formado solo por nativos españoles. Y es incompatible con la pluralidad más enriquecedora del país real que tenemos. Defender nuestra realidad social es regularizar, dar derechos y no discriminar a las personas extranjeras.
Justo hoy, Netanyahu lanza su ataque más duro contra el Líbano desde que empezó la ofensiva.
Su desprecio por la vida y el derecho internacional es intolerable.
Toca hablar claro:
- Líbano debe formar parte del alto al fuego.
- La comunidad internacional debe condenar esta nueva violación del derecho internacional.
- La Unión Europea debe suspender su Acuerdo de Asociación con Israel.
- Y no debe haber impunidad ante estos actos criminales.
🇵🇸 La esposa del Dr. Hossam Abu Safieh suplica al mundo que intervenga urgentemente para salvar su vida, afirmando que "su único delito fue salvar la vida de los heridos" y exigiendo medidas inmediatas antes de que muera en prisión.
#FreeDrHossamAbuSafiya#StopGazaGenocide #BoicotIsrael #FreePalestine
La foto es maravillosa, una mujer fantástica con una valentía extraordinaria, el nuevo vice que es un tipo preparadísimo y detrás Bolaños y Puente, los mas queridos entre los socialistas.
Bella imagen.
@mjmonteroc@oscar_puente_@felixbolanosg@carlos_cuerpo
El contrato roto: La sanidad como espejismo de universalidad.
España se enorgullece de proyectar al mundo una sanidad pública universal y gratuita, un emblema de justicia social que nos define como nación. Sin embargo, para el ciudadano que hoy espera una cita con el especialista mientras su salud se deteriora en silencio, el discurso oficial empieza a sonar a sarcasmo. La sanidad no es un regalo del Estado; es un contrato social financiado por el esfuerzo diario de trabajadores, autónomos y empresas. Mantener un sistema impecable es el indicador más fiable de una economía sana, pero la gestión actual está convirtiendo este derecho en una frustrante carrera de obstáculos.
Cada vez que un autónomo paga sus cuotas, una empresa liquida sus impuestos o un asalariado ve las deducciones en su nómina, está cumpliendo su parte del trato. Ese capital es el que sostiene los quirófanos y los sueldos del personal. Por ello, resulta inaceptable que, tras cumplir con las obligaciones fiscales, el sistema responda con esperas de seis u ocho meses para una operación o un diagnóstico clave. La universalidad no debería medirse por cuántas tarjetas sanitarias se emiten, sino por la capacidad real de recibir atención cuando la vida está en juego. Una sanidad que llega tarde no es sanidad; es una negligencia administrativa financiada con dinero público que roza la estafa al contribuyente.
¿De quién depende nuestra salud? El laberinto de competencias Para reclamar con eficacia, es vital entender el mapa de responsabilidades en España, una bicefalia que a menudo sirve de excusa para la inacción política:
Las Comunidades Autónomas (Gestión Directa): Son las responsables reales del día a día. Ellas manejan los presupuestos, contratan a los médicos y organizan las listas de espera. Si en un hospital no hay especialistas o las agendas están cerradas, la responsabilidad directa recae sobre la Consejería de Sanidad de la comunidad autónoma correspondiente.
El Estado Central (Marco y Coordinación): El Ministerio de Sanidad establece las leyes básicas y garantiza que la sanidad sea universal. Aunque el Gobierno central no gestiona hospitales directamente, tiene la obligación de coordinar el sistema para que no existan ciudadanos de primera y de segunda según su código postal.
Esta fragmentación administrativa no puede ser una trinchera para los gestores. El ciudadano paga sus impuestos al Estado, y es obligación de todas las administraciones que esa inversión se traduzca en una atención puntual y eficiente. Gestionar mal la sanidad es fallar en el pilar más básico de la convivencia. No se puede anunciar la sanidad universal como un hito de progreso mientras los pacientes ven cómo su diagnóstico se pierde en un cajón burocrático. La enfermedad no entiende de presupuestos prorrogados ni de disputas entre administraciones; la biología no se detiene mientras un papel espera turno en una mesa de gestión. La eficiencia debe ser la prioridad absoluta: menos anuncios políticos y más inversión en Atención Primaria y especialistas.
Ante la desidia, el ciudadano debe ejercer su derecho a la presión legal. No somos meros beneficiarios de una caridad pública, sino clientes de un servicio que ya hemos pagado por adelantado. La primera vía es la reclamación oficial ante el Servicio de Atención al Paciente. Este documento obliga a la administración a responder por escrito. Además, existen los Decretos de Garantía de Plazos, que en muchas regiones permiten exigir la derivación a otros centros si se superan los tiempos legales de espera. Si la respuesta es el silencio, el Defensor del Pueblo y la vía judicial son los últimos recursos para recordar a los gestores que la salud no puede esperar.
En conclusión, una sanidad impecable es el reflejo de un país con buena salud moral. Solo cuando la rapidez en la atención deje de ser un privilegio y vuelva a ser un derecho garantizado, podremos decir con orgullo que nuestra sanidad es, de verdad, universal
#sedcuriosos
Firma la petición para convencer a la Comisión Europea de cambiar de opinión sobre My Voice, My Choice. Según info no oficial, el borrador tiene una postura negativa. Decisión el 26 de febrero. Aún hay tiempo. Firma y comparte: https://t.co/8xwEpzTboY
La verdadera historia detrás de “la primera terapia efectiva contra el cáncer de páncreas” de Barbacid. Su empresa, Vega Oncotargets, ha rebajado su eslogan después de las expectativas generadas por el anuncio de un prometedor experimento con 45 ratones
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