Quisiera no saber que existe el deseo como le deseaba a él, hasta el último ápice de su piel. Saber que existe el sexo sin ningún limite. Poder reinventarse sin ningún esfuerzo. Poder lamer cada rincón de él, beber de él y llegar a un orgasmo q aún ahora me hace gritar su nombre.
Entonces subo para ponerla mi miembro en su cara, se que la encanta el hedor de mis genitales al despertar, y ello la vuelve salvaje... no tarda mucho en comenzar a jugar, aún dormida, sin poder abrir los ojos, pero ese despertar la maravilla, y a mí más, porque siento su deseo.