Profesor: Ética, Estética y Arte. Dr. en Filosofía. Libro: El Santo Cáliz. Una historia real (Ed. Encuentro). Director de la Cátedra de estudios culturales UCV.
Llegará antes la ayuda de España a Caracas que a Paiporta.
Me alegro por los venezolanos.
Me entristece por los valencianos.
Lo sufrimos. No olvidamos el desinterés que padecimos.
Esta tarde en la @UCV_svm hablaremos con @CarissaVeliz sobre profecías, ética, IA.
Los libros que me han acompañado estos días. Interesantísimos, amenos y rigurosos.
El viernes vendrá Carissa a dar una conferencia organizada por la Cátedra que dirijo.
Muy agradecido de que aceptara la invitación, hablaremos de ética, tecnovigilancia, IA...
A las 19 horas. Universidad Católica de Valencia, sede Trinitarios.
https://t.co/JBJoIDq4dI
Mañana, tendremos jornada sobre tecnovigilancia y libertad.
Hablaremos sobre la vigencia de Péguy para analizar la revolución digital, sobre la influencia de Girard en Peter Thiel, sobre el manifiesto Palantir, la antropología cristiana y el modelo de sociedad a la que vamos.
Detrás de toda política hay una antropología.
Y de la concepción antropológica se deriva un modo de sociedad.
Qué maravilla oír esto en el congreso.
Muy bien las referencias a Salamanca, Unamuno, Reyes Católicos, Santa Teresa, el Quijote.
Los límites morales del poder.
Miguel Ángel Blanco, Samuel Paty, Henry Nowak.
La distorsión de Europa. La descomposición moral.
La culpabilidad para las víctimas, la comprensión con los verdugos, la indiferencia de las élites culturales y de la izquierda en general.
Una brújula inversa por donde ir.
🔴 #EXCLUSIVA | La cloaca usó la IA para fabricar fotos falsas de la juez del hermano de Sánchez al no encontrar nada con lo que atacarla
✍ @entrammbasaguas
🔗 Tienes más información aquí: https://t.co/RjRmPhIX6V
Que alguien que oculta la corrupción, que apoya la mentira, que pacta con verdugos, que señala a los que discrepan, que defiende los muros y el enfrentamiento la recomiende levanta en mí una prevención
Este entusiasmo socialista...
La debo leer de nuevo más críticamente, sin duda
LEÓN XIV
Como firme defensora del humanismo secular, debo admitir que hasta hace muy poco jamás me habría planteado abrir una encíclica papal. Las declaraciones de la Iglesia sobre la ciencia o la moral suelen generarme un sano escepticismo. Sin embargo, la figura de este nuevo papa y sus contundentes manifestaciones en debates globales tan cruciales como la lucha contra el racismo y las desigualdades sociales captaron mi atención. Esa frescura y ese compromiso real con los problemas de la calle me hicieron acercarme, por primera vez y con curiosidad, a una lectura de este tipo.
El resultado ha sido una grata sorpresa. Su última encíclica, Magnifica Humanitas, me ha parecido un documento de una lucidez intelectual y una urgencia ética extraordinarias. No hace falta compartir la fe en Dios para suscribir, de principio a fin, su profunda advertencia sobre el rumbo que está tomando la inteligencia artificial.
Lo que más valoro del texto es su rotundo rechazo a la supuesta «neutralidad moral» de la tecnología. El papa da en el clavo al señalar que los algoritmos no operan en el vacío, sino que reflejan los sesgos, la ambición y la lógica de poder de quienes los financian y desarrollan.
Su llamamiento a humanizar la IA resuena con fuerza en cualquiera que se preocupe por el futuro de nuestra sociedad, un futuro y un progreso que, como señala, deben cimentarse en una inteligencia dispuesta a escuchar y en una voluntad que busque lo que une más que lo que separa.
El documento, con audacia y valentía, alerta sobre los riesgos de un progreso desbocado que priorice la optimización y el beneficio económico por encima de la dignidad humana. También advierte del peligro de reducir a las personas a meros datos o de delegar decisiones éticas en sistemas automatizados.
En un panorama donde las grandes corporaciones tecnológicas parecen dictar las reglas del mañana sin apenas contrapesos, que una voz con tanto eco global exija que la IA sirva para liberar al ser humano y no para desbancar su valor es una excelente noticia. Esta encíclica demuestra que, más allá de dogmas divinos, existe un terreno ético común y profundamente terrenal donde creyentes y no creyentes debemos encontrarnos, la defensa incondicional de nuestra propia humanidad frente a la deshumanización tecnológica.
Ser antisanchista camisa vieja produce una cierta satisfacción en medio de la descomposición y la ciénaga moral, no lo voy a negar. Calamos al personaje y con la denuncia perdimos amigos, lectores, salud y horas de sosiego, pero teníamos razón.
A ver si termina esto de una vez.
Cuando un día pase todo esto, podremos decir que nos salvamos de la autocracia bananera in extremis porque tres periodistas hicieron su trabajo, tres jueces se mantuvieron firmes y algunos guardias civiles no se dejaron amedrentar.
Nunca tantos debimos tanto a tan pocos.
Debe ser agotador tener que estar buscando el detalle anecdótico, el eufemismo, alguna extraña explicación para intentar no decir lo evidente sobre el partido al que defiendes y que está de podredumbre hasta las cejas.
Observo con tristeza a gente que en el pasado fue razonable.