EL DOBLE RASERO
- "A ti te fotografían en la autopista a 131 km/h en tramos limitados a 120 km/h con absoluta precisión y te mandan una sanción a tu casa hasta con la descripción del modelo de radar". Al Alvia hubo que ir a buscarlo con una linterna.
-"Si tienes a tus hijos viviendo en casa o les pasas unos tupper con lentejas, Hacienda va a por ti porque lo considera una donación".
Pero Óscar Puente se niega a revelar cuentas.
-"Si le haces un bizum de 500 euros a tus hijos para que paguen los pañales de tus nietos, Hacienda te localiza". Pero en Adif hay 758 enchufados que no estaban contabilizados, y que no se sabe exactamente lo que hacen.
-"Si a un autónomo o a una pequeña empresa se le olvida consignar parte del IVA del último trimestre, la sanción adquiere dimensiones bíblicas". Pero resulta que había contratos de emergencia adjudicados durante la pandemia, con indicios de falta de documentación, y Hacienda no hizo nada.
-"Si llegas a Madrid con tu vehículo diésel de 15 años desde tu pueblo de Ciudad Real para visitar a un hermano enfermo, la policía te multa en cuanto llegas a la Avenida de Andalucía". Pero puedes poner en las vías balasto no homologado y anclajes perforantes reciclados que no pasa nada.
Gracias a @Hispania_Semper por darme la idea para escribir este post.
Yo no contesto llamadas de:
1. Números desconocidos.
2. Números de otros países.
3. Compañeros de trabajo.
4. Personas que no son de mi familia.
5. Personas que son de mi familia.
6. Cualquier llamada entrante.
Hay un apagón general, pero el Gobierno no tiene nada que ver.
Descarrilan trenes, pero el Gobierno no tiene nada que ver.
No hay viviendas, pero el Gobierno no tiene nada que ver.
El trabajo es precario, pero el Gobierno no tiene nada que ver.
Pagamos la mitad de lo que ganamos en impuestos que no ven compensado ese gasto en infraestructuras y servicios, pero el Gobierno no tiene nada que ver.
Convirtiéndonos a una velocidad de vértigo en tercer mundo.
Qué ganas de que existan gestores competentes. Que lleven la camiseta del color que quieran, pero que hagan de este potencial paraíso un lugar donde uno no viva temblando por qué va a ser lo siguiente.