La debacle de Brasil es culpa de este llorón que siendo archimillonario, famoso y teniendo una vida privilegiada se puso a acusar de racista a todo el mundo por puteadas en un partido de fútbol.
Que el payaso mediocrazo de Neymar sea el ídolo de toda una generación es un fiel indicativo de la decadencia de la sociedad existente entre los jóvenes.
Qué última imagen de Neymar en este negocio.
Diciéndole “a mi no, a mi no” al portero que los ha mandado de vuelta, tras marcar un penalti intrascendente y más acabado que La Falange.
Esto es Brasil. Su estrella de los últimos veinte años está acabada y su estrella actual más preocupada del activismo woke.
¿De qué sirve ganar 8 trofeos de estos de la galleta MVP contra Haití si luego cuando llega la hora de la verdad te haces caca y no quieres lanzar un penalti clave?
BALÓN DE PLAYA.
Del Mundial te puedes ir de dos formas:
1. Limpiamente como Japón y Cabo Verde llevándote todos los elogios y el respeto del Planeta Fútbol.
2. Pegando patadas y dando un asco tremendo como Uruguay y Paraguay llevándote la celebración del Planeta Fútbol por irte a tu casa.