#ConfesionesDeUnTrader
Hay algo en ti que parece más importante que ganar dinero: demostrar que tienes razón.
Ya te lo he dicho varias veces: el mercado no tiene idea de que existes, ni le importa. Está ocupado siendo impredecible, como el clima en un día raro.
Por alguna razón, crees que tu opinión sobre lo que va a pasar debería alinearse mágicamente con lo que el gráfico decide hacer. Compraste porque «seguro» subiría. Vendiste porque «obvio» bajaría.
Hay algo casi infantil en esa necesidad de estar en lo correcto. Piensa en un niño que insiste en que el cielo es verde y no azul, aunque lo estés señalando con claridad. ¿Qué hace? Se inventa excusas, busca aliados, y si todo falla, se enoja contigo. Como adultos, no somos muy diferentes. Solo que, en lugar de discutir sobre colores, jugamos con dinero real y gráficos que no tienen la menor intención de darnos la razón.
Creemos que si tenemos razón, eso significa que dominamos el mercado. Pero aquí no hay trucos. Aceptar que puedes estar equivocado es incómodo porque significa que, por más que estudies y analices, no puedes controlar nada. Y ese es un pensamiento que a nadie le gusta tener.
Mientras te obsesionas con demostrar que tu análisis era perfecto, el mercado ya siguió adelante, y tú sigues estancado en la misma operación, rogando que vuelva a tu favor.
¿Sabes qué otra cosa hace esa «obsesión» por tener la razón? Hace que conviertas cada pérdida en un juicio personal. No es una operación fallida, es un ataque directo a tu identidad. «Soy malísimo para esto», te dices, como si el mercado estuviera conspirando en tu contra.
El mercado es indiferente. Pero tú, fiel a tu misión, necesitas resolver el «error» como el héroe en una película cutre de bajo presupuesto.
¿Y sabes qué? Ni siquiera necesitas tener razón para ganar.
A veces ganas porque el mercado fue amable, no porque tu análisis fuera brillante.
Abrazos,
HyenUk
“Uno de los tristes signos de nuestros tiempos es que hemos demonizado a aquellos que producen, subsidiado a aquellos que se niegan a producir y canonizado a aquellos que se quejan”
- Thomas Sowell
Comparte y lee a Sowell
Un taxista en Bogotá, Colombia, tenía una regla extraña.
Si un pasajero lloraba durante el viaje, no le cobraba.
Sin preguntas. Sin explicaciones necesarias.
"Guarde su dinero. Lo necesita más que yo."
Durante 8 años hizo esto. Miles de viajes. Cientos de personas llorando.
Nunca le contó a nadie. Era su secreto.
Hasta que un día, una periodista subió a su taxi.
Acababa de salir del hospital. Su madre había muerto esa mañana.
Lloró todo el camino.
Cuando llegaron, el taxista apagó el taxímetro.
"No me debe nada. Que Dios la acompañe."
La periodista, Isabel, insistió en pagar. Él se negó.
"¿Por qué hace esto?" preguntó ella.
El taxista, Don Jairo, tenía 62 años. Había manejado taxi por 40 años.
"Hace 8 años, mi hija de 23 años se suicidó."
Isabel se quedó callada.
"El día que lo hizo, tomó un taxi al puente donde saltó. El taxista me contó después que ella lloró todo el camino. Él pensó que había tenido una pelea con su novio. No le preguntó nada. Le cobró. Ella pagó y se fue."
"Él vino a mi casa después, cuando salió en las noticias. Me devolvió el dinero del viaje. Llorando. Diciendo que si hubiera preguntado, si hubiera hecho algo..."
"Yo le dije que no era su culpa. Pero desde ese día decidí algo: Si alguien llora en mi taxi, ese viaje es gratis. Y le pregunto si está bien. Si necesita hablar. Si necesita que llame a alguien."
"¿Cuántas personas ha ayudado así?"
"No llevo cuenta. Pero han sido muchos."
Isabel publicó la historia en su columna del periódico al día siguiente.
Se volvió viral en Colombia en horas.
Cientos de taxistas empezaron a hacer lo mismo. Lo llamaron "El Pacto de Don Jairo."
Pero algo más pasó.
23 personas contactaron a Isabel diciendo: "Yo lloré en el taxi de Don Jairo. Él no me cobró. Y me salvó la vida."
Una mujer escribió: "Iba camino a un hotel a sobredosis de pastillas. Lloré en su taxi. Él se detuvo, me preguntó si estaba bien, llamó a mi hermana. Hoy tengo 3 hijos. Existo porque él preguntó."
Otro hombre: "Acababa de perder mi negocio. Iba a tirarme de un edificio. Lloré en su taxi. Él me llevó a tomar un café. Hablamos 2 horas. Me dio 50,000 pesos que no tenía. 'Empiece de nuevo,' me dijo. Hoy tengo dos restaurantes."
Isabel reunió las 23 historias. Las publicó.
Don Jairo se volvió famoso. Invitaciones a programas de TV. Premios.
Él rechazó todo.
"No hice esto por reconocimiento. Lo hice porque mi hija no tuvo a nadie que preguntara. Yo no puedo traerla de vuelta. Pero puedo asegurarme de que otros tengan a alguien que pregunte."
Murió 2 años después. Infarto mientras manejaba su taxi.
En su funeral fueron más de 400 personas.
Muchas eran desconocidos para su familia.
Todos dijeron lo mismo: "Yo lloré en su taxi. Él me salvó."
Su taxi fue donado a un museo en Bogotá.
Adentro pusieron una placa: "En este taxi, Don Jairo decidió que ninguna lágrima sería ignorada. 23 vidas salvadas confirmadas. Quién sabe cuántas más."
Hoy, más de 1,200 taxistas en Colombia tienen una calcomanía en sus taxis: "Pacto Don Jairo - Si lloras, no pagas. Y pregunto si estás bien."
¿Cuándo fue la última vez que le preguntaste a alguien que llora si realmente está bien?
@binance,
Thanks for including me in the top 100 blockchain people list, appreciate the signal!
I must decline the Dubai invite though. I do not wish to disrespect, but many of the award voters are avid kaspians who rooted for my kaspa status at least as much as for my research. Let them win or count me out.
Crypto has turned from a euphoric cypherpunk project to a house-friendly casino. You may not be the culprit, but as a top player you hold the lion’s share of the responsibility to correct this, and the October crash your USDe oracle glitch helped trigger adds to what needs to be addressed.
There are three classes of crypto, as @mert put it recently: commercial crypto, casino crypto, cypherpunk crypto. <<Binance should hold a privilege policy for the latter.>> A TBTF CEX should know better and play a different game with hardcore crypto projects.
When binance lists a green frog three weeks post its “launch” but skips a fair-launched-Nakamoto-Consensus-100ms-upgrade-ATH-top-20-the-only-nonbitcoin-marathon-mined project, this is not merely binance rationally calculating; it is also binance molding the market in a way that is alas misaligned with the roots of the movement.
You may feel that kaspa’s sovereign money thesis is boring – that bitcoin is already money and that implementing an internet-speed bitcoin is useless - fine. Wrong but fine. But what’s the thesis for the green frog?
Money is a classic chicken-and-egg product. It is a scam up until one moment before tipping point, “most of the value comes from the value that others place in it.” Considering your resources and influence, I think it's safe to say you can serve as both the egg and the chicken and make it worth your while to push sound attempts towards tipping point.
@cz_binance tweeted recently that “strong projects will be listed.” But binance is part of what defines "strong", it bears responsibility for the market’s compass and impulse and definition of strong. It is not a read-only entity.
Binance listing fees are legit, they are just unfit for category cypherpunk. Kaspa devs and early supporters fairly mined less than half what satoshi and hals mined. We don’t have a 20% ZEC-style founders’ reward or protocol-enforced dev fund; this is not a jab at ZEC and the wonderful @Zooko, who was crashing in my car on a late Thursday back in the low ZEC MC days – if somebody deserves to win it is zooko – but assuming binance is not taking a maxi bet, it should revisit its relationship with hardcore crypto.
We are here through bull and bear, ICOs NFTs XYZs; and we are the source of confidence that restores faith and capital inflow post meme-induced or CEX-induced crashes.
Please fix this.
Thanks again,
hashdag
cc @michaelsuttonil
Exhibit A: Binance Innovation Zone
Exhibit B: 10 bps Nakamoto Consensus
Carta al cielo, para mi hija.
Hija mía,
mi niña de 25 años eternos,
mi pedazo de vida que el destino arrancó del mundo demasiado pronto.
Todavía me despierto a veces esperando oír tu voz,
ese “hola, papá” que era mi hogar,
y luego el silencio me recuerda
que el tiempo se detuvo el día que tú partiste.
Soy —como tantas veces lo digo—
el hombre más pobre del mundo.
No por falta de pan o techo,
sino porque me falta lo único que daba sentido a todo: tú.
Nada hay más vacío que un padre sin su hija,
nada más inmenso que el amor que sigue
aunque la muerte lo intente borrar.
He llorado en silencio,
he gritado sin voz en las noches más largas,
he buscado consuelo en las estrellas
pensando que alguna de ellas eres tú,
brillando para que no me pierda del todo.
Y en medio de mi derrota,
he comprendido que no soy un fracasado,
que mi pobreza es solo la medida del amor que te tuve,
y que sigo teniendo.
Por ti, hija mía, he decidido mirar la vida de frente.
Aunque duela, aunque cada paso pese,
caminaré erguido,
porque no puedo permitir que tu luz se apague conmigo.
Seguiré luchando por los que sufren,
por los que nadie escucha,
por los necesitados que aún creen que hay bondad en este mundo.
Porque si algo me enseñaste,
fue a ser mejor,
a tender la mano,
a no rendirme ante la injusticia.
Cada gesto de bien que haga llevará tu nombre,
cada lágrima que seque será un beso que te envío,
cada sonrisa que logre despertar en otro rostro
será mi forma de volver a abrazarte.
No sé cuánto me queda en este camino,
pero cuando llegue mi hora,
cuando mis ojos se cierren al fin,
quiero que me esperes con los brazos abiertos,
como aquel día que me recibías al volver a casa.
Entonces ya no habrá dolor, ni distancia, ni ausencia.
Solo tú y yo, otra vez,
padre e hija,
reunidos en un lugar donde nada nos separe.
Hasta entonces,
viviré por ti,
honraré tu memoria con actos, no con palabras,
y haré del amor que me dejaste
la bandera que me sostenga frente al mundo.
Te amo más allá del tiempo,
más allá de la vida,
más allá del dolor.
Eres mi hija, mi orgullo, mi razón,
mi cielo en la tierra rota.
Tu padre,
el que te busca en el viento,
y te encuentra —siempre— en su corazón.
@ArgiroCasta888 La madreada tan HP que debió recibir no tiene nombres, podrá ser el presidente pero por boqui suelto recibió si merecido, le quedan 9 meses peros años de arrepentimiento, por malparido.
@petrogustavo Primera linea son unos angelitos, la minga unos arcángeles, encapuchados de las universidades unas monjas del convento de la llama perpetua del sagrado corazón.
@CathyJuvinao@petrogustavo Esperemos si la estrategia le funciona de cara a las elecciones, Petrista y posar de opositora, ella sabía de antemano que no podía ser una lamebotas por qué no sería relevante, su reelección estaría en riesgo, buena estrategia congresista, ella sabe utilizar el voto de opinión.
@DanielSamperO Coma monda perro hp, por boqui suelto me cagaste malparido, la presidencia se te acaba en menos de un año y que vamos hacer con tremendo peo, Gustavo Evaristo petro borrego sos lo peor que me pasó en la vida...
Nadie te prepara para el silencio que dejan los hijos cuando crecen…
No el silencio de la casa vacía,
sino ese que se cuela en el corazón…
cuando ya no te preguntan qué hacer,
cuando ya no buscan tus consejos,
cuando empiezan a vivir… sin ti.
Y tú sonríes, claro.
Porque eso es lo que querías: verlos volar.
Pero por dentro… se te rompe algo.
Porque ser mamá de hijos adultos es otra cosa.
Es morderse las palabras cuando ves que se equivocan.
Es tragarse las ganas de llamar cuando no contestan.
Es aprender a querer sin invadir.
Es mirar de lejos, con las manos quietas
y el corazón temblando.
A veces te cuentan cosas… pero muchas veces no.
Y tú haces como que no duele.
Pero sí duele.
Duele no ser parte de todo como antes.
Duele ver que ya no te necesitan… al menos no como antes.
Y aún así, ahí estás.
Poniendo su comida favorita cuando vienen.
Acomodando las fotos de cuando eran niños.
Rezando por ellos cada noche, como si eso bastara para protegerlos del mundo.
Porque en el fondo, una madre nunca deja de cuidar.
Sólo aprende a hacerlo desde la sombra.
Desde una esquina.
Desde una oración.
Y esa es una forma de amor que nadie ve…
pero que lo sostiene todo.
Moraleja:
Ser mamá de un hijo adulto es aceptar que ya no eres el centro de su vida… pero seguir amándolo como si lo fueras. Porque hay amores que no se apagan, solo aprenden a esperar en silencio.
Mayrasak