LA TEORÍA DE LA SILLA.
Hubo un momento en mi vida en el que alguien me habló de la teoría de la silla… y desde entonces, algo cambió. No volví a mirar mis relaciones —ni mi lugar en ellas— de la misma manera.
La idea es simple, pero poderosa:
Todas las personas tienen una mesa en su vida.
Quienes te valoran de verdad, te sacan una silla en cuanto llegas.
Te hacen espacio.
Te miran.
Se acomodan sin que tengas que pedir nada.
Tu presencia es natural, bienvenida, evidente.
Pero también existen los otros:
Los que te dejan de pie.
Los que hacen como si estorbaras.
Los que te ponen a prueba para ver si “mereces” sentarte.
¿La verdad incómoda?
Si tienes que pedir tu silla una y otra vez…
no es falta tuya: es la mesa equivocada.
Cuando tienes que insistir, esperar o encogerte para caber…
no es falta tuya.
Estás en la mesa equivocada.
No luches por espacios donde te tratan como un añadido.
No insistas donde tu presencia incomoda.
Ve donde tu presencia suma.
Tu silla existe.
Solo te falta sentarte en la mesa correcta.
Sírvete únicamente del impulso que te lleva a la acción
y de la rienda que permite la inacción, pero con suavidad,
con moderación y con una cláusula de reserva».
Epicteto en Enquiridión 2
Del reto estoico
Ser Sol, Ser astro rey, compartir tu luz, ceder tu calor sin que se te pida, ese es tu cometido, eso es lo que te hace ser Sol. Eso es lo que hace que te llamen cuando haga frío, y te pidan distancia si aprietas demasiado.Nada mejor que la mesura en todas las cosas
A. Blanco
"La bondad no debe ser un acto transitorio y parcial, sino una abundancia constante que nada cueste y de la que ni siquiera se tenga constancia".
Henry David Thoreau
"Aquel que conoce solo su propia visión, conoce muy poco de ella".
John Stuart Mill
«Solo podemos saber que estamos en lo cierto si ponemos a prueba nuestras ideas».
James Orr
*CUANDO SE CIERRA LA CASA DE LOS ABUELOS*
Uno de los momentos más tristes de nuestras vidas llega cuando se cierra para siempre la puerta de la casa de los abuelos , y es que, al cerrarse esa puerta, damos por finalizados los encuentros con todos los miembros de la familia, que en ocasiones especiales cuando se juntan, enaltecen los apellidos, como si de una familia real se tratase, y llevados siempre por el amor a los abuelos, cual bandera. Cuando cerramos la casa de los abuelos , damos por terminado las tardes de alegría con tíos, primos, nietos, sobrinos, padres, hermanos, e incluso, novi@s pasajeros que se enamoran del ambiente que allí se respira. Ni siquiera hace falta salir a la calle, estar en la casa de los abuelos es lo que toda la familia necesitaba para ser feliz. Los reencuentros en navidad, regados con el olor a pintura fresca cual incienso, con gaitas y música de Billo’s al fondo, las tertulias de enramada, que cada año que llegan piensas si será la última vez... Cuesta aceptar que esto tenga fecha límite, que algún día todo estará cubierto de polvo y las risas serán un recuerdo ido de tal vez tiempos mejores. El año pasa mientras esperas estos momentos, y sin darnos cuenta, pasamos de ser niños abriendo regalos, a sentarnos junto a los adultos en la misma mesa, jugando desde el postre del almuerzo, hasta el cafecito de la cena, porque cuando se está en familia, el tiempo no pasa y ese café es sagrado. Las casas de los abuelos siempre están llenas de sillas, nunca se sabe si un primo traerá a la novia, o a un amigo o al vecino, porque aquí todo el mundo es bienvenido. Siempre habrá una ollita con café, o alguien dispuest@ a hacerlo. Saludas a la gente que pasa por la puerta, aunque sean desconocidos, porque la gente de la calle de tus abuelos es tu gente, es tu pueblo. Cerrar la casa de los abuelos , es decir adiós a las canciones con la abuela y a los consejos del abuelo, al dinero que te dan a escondidas de tus padres como si de una ilegalidad
Te presentamos los elementos de la tabla periódica ilustrada con sus principales aplicaciones en la vida real. Los que desean tener en alta resolución pueden descargarlo en el primer comentario gratis.