Las Guerrero no son corruptas, sino que unos empresarios buscaron corromperlas.
Angie Rodríguez no denuncia abusos del poder en tv, sino que es paciente psiquiátrica.
Y no perdieron las elecciones, sino que se las robaron.
¿Cómo hacen para seguir apoyando sin sentirse insultados en su inteligencia?
@MJDuzan María Jimena, ¿ Después de 4 años te sigues sorprendiendo?
A estas alturas, nada que diga o venga de ese señor -por lo menos a mí- sorprende, tristemente...
Los promedios SÍ son útiles para hacer BALANCES de cierre...
Tomando el último dato disponible de crecimiento de la economía colombiana, el gobierno Petro ha tenido el PEOR desempeño con un crecimiento del 2.1% anual promedio.
Este sinsabor se alimenta de una fuerte contracción del -1.9% anual promedio de los sectores asociados con la INVERSIÓN (manufactura y construcción), nunca antes visto (ni siquiera en pandemia y manifestación social).
¡Menos carreta de posesión y más propuestas de recuperación!
"Nunca hice un debate sin pruebas", dijo @petrogustavo en el Congreso al referirse a su demanda sobre supuesto fraude electoral y las "pruebas" que publicó en una web.
El #DetectorDeMentiras🔎 las revisó y encontró que no demuestran fraude contra Cepeda.
https://t.co/rhxdImtR46
Recordemos que cuando Petro perdió las elecciones presidenciales del año 2018, también afirmó que hubo un fraude con el software.
Esto quiere decir que para este sujeto hubo fraude en 2018 cuando él perdió, todo fue transparente en 2022 cuando ganó y luego nuevamente hubo fraude en 2026 cuando su candidato perdió.
Solamente le sirve el sistema electoral cuando él gana. Si pierde, es fraude.
¡Ay presidente! Quien tiene que darse cuenta es usted, que con sus contradicciones, sus desvaríos y su irresponsabilidad está propiciando un caos que puede llevarnos directamente a la violencia.
Por una vez, recapacite. Perdieron las elecciones, acepte la derrota, respete la democracia. A partir del 7 de agosto puede hacer oposición. Es su derecho.
No acabe con Colombia.
Qué triste final el de @IvanCepedaCast.
Del senador serio y aplomado a títere de @petrogustavo.
A sepultero de la posibilidad de una izquierda democrática.
A traicionero de quienes le confiaron y de todo lo que antes defendió.
El nuevo símbolo de la palabra PUSILÁNIME.
Berto creía que Cepeda iba a ganar pero, por si acaso, alimentaba desde hacía meses, sin aportar una sola prueba, la versión de que se estaba fraguando un fraude: prefiere una pequeña guerra civil, o salir como mártir, antes de entregar el poder con grandeza, como se lo exige la democracia.
#ElPetroVerso.
El verdadero acuerdo nacional hacia el que debemos transitar es el de ignorar a Gustavo Petro. Congreso, medios, academia, gremios, organizaciones de la sociedad civil.
Petro está enfermo, ante todo, de atención. El pueblo debe ser más grande y condenarlo a la irrelevancia.
@juanbus7aman7e Yo siempre pensé que eso era un fake, aunque no me cabe duda que se requiere toda una enciclopedia para recopilar las sandeces de este señor de los últimos 4 años...
Si es verdad, ¡cuánta egolatría debe haber ahí, porque sentido común no mucho!
@lasillavacia@IvanCepedaCast@ABDELAESPRIELLA@MJDuzan
Vengan, no le den más cuerda @IvanCepedaCast ... Es como atizar un fuego y no se lo merece. Solo busca polarizar más de lo que estamos.
Pareciera que está dispuesto a sacrificar medio país que no piensa como él y en el acto se lleva el otro medio
Que yo sepa, Iván Cepeda nunca se indignó por los más de 50 mil asesinatos que sucedieron en este gobierno de la Paz Total, o por los audios de Benedetti, o por los desmanes de Laura Sarabia, o por los escándalos de Nicolas Petro -o los de Verónica Alcocer-, o por los abusos en los nombramientos en el servicio exterior, entre muchos escándalos.
Se indignó por la doble nacionalidad de Abelardo (y no por la de Petro, que tomó posesión con nacionalidad italiana) y amenaza ahora con desconocer el gobierno de quien le ganó en franca lid: ¿ese es el ejemplo de demócrata que tocaba valorar por su ponderación y trayectoria?
No nos declaramos en desobediencia civil por:
– Nicolás Petro y la financiación de la campaña.
– Los audios de Benedetti.
– Laura Sarabia, las chuzadas y el polígrafo a su niñera.
– El saqueo de la UNGRD y los carrotanques de La Guajira.
– Los contratos y nombramientos cuestionados de familiares y allegados.
– Los reiterados choques con las altas cortes y otros poderes públicos.
– El carrusel de ministros y la inestabilidad del gabinete.
– Los escándalos de corrupción en varias entidades del Gobierno.
– Los cuestionamientos a la política de “Paz Total” y sus negociaciones con estructuras criminales.
– Las múltiples investigaciones y polémicas que llevaron a que su gobierno terminara con cerca de 90 escándalos documentados por la prensa. (El Colombiano)
Pero Iván Cepeda llama a la desobediencia civil porque el presidente electo no ha renunciado todavía a la ciudadanía estadounidense.
PETRO: TEORIA Y PRÁCTICA.
Por Antonio Caballero.
Lo malo de Petro no es su teoría: sino su práctica. La que le conocimos en sus años de alcalde de Bogotá, de ineptitud y de rencor, de caprichos despóticos y de autosatisfacción desmesurada. Su arrogancia, su prepotencia. Su personalidad paranoica de caudillo providencial, mesiánico, señalado por el Destino para salvar no solo al pueblo de Colombia de sus corruptas clases dominantes sino al planeta Tierra de su destrucción y a la especie humana de su extinción. Sus iniciativas de gobierno, que no eran populistas, como dicen, sino simplemente demagógicas: el arbitrario cierre de la plaza de toros bajo pretextos caricaturescos de “lucha de estratos” entre ricos y pobres; la compra de los inservibles camiones de basuras de segunda mano sin licitación ni consulta. Casi no lo conozco personalmente, pese a haber tenido durante tres años bajo su alcaldía un programa de televisión en Canal Capital; pero sé de su incapacidad para tener o conservar amigos: lo han denunciado como tramposo y desleal sus compañeros del M-19 (Antonio Navarro, Daniel García Peña), y los del Polo Democrático (Carlos Gaviria, Jorge Robledo, Clara López), que se sintieron todos engañados por él en su voraz ambición personalista. Reclamándose del pueblo, por supuesto, como es lo propio de los demagogos.
Fue, eso sí, un gran parlamentario, que hizo en el Senado magníficos debates de denuncia y de control político. Sabe hablar. Por eso es también el más hábil y el mejor de los candidatos en los debates televisados, tanto en las respuestas como en las propuestas. Pero es que encarnadas en su persona no creo en esas propuestas: no me parece que Gustavo Petro sea una buena persona, sincera y franca. Más bien lo veo como una mala persona, aunque se haya engalanado –de raponazo– con el indecente autoelogio de proclamar que sus candidatos al Congreso representan “la decencia”. No le creo ni “el amor” de que tanto habla. Ni “el saber” que pretende transmitir. Ni “la humanidad” que campea en los nombres de sus campañas. Todo eso me parece ficticio e impostado. Petro no inspira confianza.
Lo hizo mártir el procurador Ordóñez al destituirlo arbitrariamente de la alcaldía: un fanático a cuya elección por el Congreso él mismo había contribuido persuadiendo a sus colegas del Polo de que votar por tan conspicuo representante de la extrema derecha demostraba que el Polo no era de izquierda. Y en su caso personal es cierto que no lo era: aunque se pretenda de izquierda, Petro tiene un temperamento autoritario, inocultablemente de derechas, inspirado en el “cesarismo democrático” que inventó un intelectual lagarto en Venezuela para justificar la larga tiranía de Juan Vicente Gómez, y que copiaron luego Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en nombre, por supuesto, del pueblo. Y así lo confirma su anunciada convocatoria de una Asamblea Constituyente si gana las elecciones. Como las que han convocado todos los aspirantes a dictadores que ha tenido Colombia: Bolívar, Mosquera, Núñez, Reyes, Gómez, Rojas. Porque Petro gusta de equipararse con los mártires: en sus discursos del balcón de la alcaldía se comparaba con Sucre, Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán; y ahora clama en las plazas: “Todo candidato que no es de la clase política tradicional ha sido asesinado. No hay excepciones”. Pero se parece más a su tocayo el general Gustavo Rojas Pinilla, golpista dictador y jefe de la Anapo, de cuya pintoresca y demagógica “dialéctica de la yuca” copia su propia “dialéctica del aguacate”.
Me sucede a mí con Petro lo mismo que le pasaba hace un siglo largo a don Miguel Antonio Caro, que lo resumía así: “De los liberales me apartan las ideas. Y de los conservadores las personas”.
@juanbus7aman7e@petrogustavo ¿Usted todavía lo lee? Desde el primer párrafo saltan las sandeces.
Yo me aburro con solo ver que publica algo, aunque parece que los comediantes sí van a extrañar estas pastorales. La verdad yo no, porque necesito algo de coherencia, sensatez y madurez en un escrito
Me encanta el sistema electoral colombiano. Claro, transparente y eficiente. Ejemplo para el mundo.
Y ha sido así hace muchos años: Totalmente imparcial.
#CNE
@petrogustavo ¿Algortimos? ¿Dónde?
Solo veo recomendaciones muy válidas de seguridad muy comunes en este tipo de sistemas.
Cualquier compañía que utilice sofware puede recibir este tipo de sugerencias. No implica una vulnerabilidad , pero sí un fortalecimiento de la seguridad perimetral