Querido Gustavo, tengo un par de horas de haber llegado a Buenos Aires y mientras aterrizaba venía escuchándote, entonces aprovecho para decirte que aunque te hayas ido, tus canciones —en sus letras y silencios— todavía nos hacen sentir tus miedos y tus contradicciones, tus sufrimientos y tus pasiones.
Llevabas por dentro un big bang, galaxias conformadas por la colisión entre el rock progresivo y los símbolos fantásticos de Borges. Perteneces a la estirpe de los viajeros en el tiempo.
Para ti, la música no era una forma de quebrar las reglas o de tirar las tradiciones, era para ascender a lo extraordinario, para ir más allá de lo material. Eras un perfeccionista extremo que podía pasar doce horas editando una línea armónica de diez segundos. ¿Dónde puede apilar tantas certezas quien fuera a la vez tan inseguro?
Descodificaste la vida en tus composiciones. Leímos la fatalidad de tu padre en las hojas de un Té para tres, vimos cómo se hinchaba el vientre de un Amor amarillo, entendimos el Crimen atrapado en los tormentos del desamor. Te despediste con Fuerza natural, y nos dejaste cuestionando la naturaleza del tiempo, dudando de sus vacíos y significados, pero nos invitaste esquivar el presente o, por lo menos, a habitarlo sin la agitación del futuro.
Aunque nadie te vio, sabemos que deambulabas por las madrugadas, cuando las sombras te escondían de las miradas. Recorrías Buenos Aires esbozando ideas feroces. Encontraste el descanso entre las tinieblas y el urgente refugio de la luz solar que podía derretir tus alas de Ícaro platense. ¿Qué destino esperaba a un genio con alas de cera en un mundo dispuesto amputar su libertad plena?
Bailarín encerrado, opresivo y calmo, tu rostro aún demuestra la tristeza provocada por la furia y el anhelo de deshacerse de ella. Agradezco que nos hayas legado mejores preguntas que respuestas.
Ansío que el rock prepare tu regreso y tu revancha; no sabes cuánto quisiera verte caer como un ave de presa sobre la música actual.
Saludos hasta el Olimpo de la Música.
#danielhabif
#gustavocerati