Todos hablan de alejarse de alguien, pero nadie habla del DUELO que implica tener que mantenerte firme en una decisión sabiendo que NO ES LO QUE QUIERES, pero sí lo que necesitas para tu bienestar y el de la otra persona.
Qué año tan cruel. Lloré más de lo que conté, le pedí a Dios respuestas que nunca llegaron y cargué dolores que nadie supo reconocer. Me rompieron el corazón, me hicieron dudar de mí misma y me sentí insuficiente incluso en los días en los que estaba dando todo lo que me quedaba.