te levantas un domingo, hacen 14 grados, te pones un buzo largo medio gastado, pones la pava y te haces unos mates bien amargos. la felicidad está ahí, en el otoño, no busquen más
hay un episodio de Bob Esponja en donde se pone a llorar porque ya no quiere ser un adulto, y solamente quiere que su abuelita le haga galletas. Bueno, así me siento yo