El me pidió una foto de mi sapo, yo le mandé ésta y me bloqueó. El quería ver la desnudez de mi cuerpo, yo, tonta de mí, le mostré la desnudez de mi alma.
Estoy harta. Y no de los niños, porque ellos llegan con ganas de aprender, participar, jugar, platicar, hacer proyectos y sentirse orgullosos de lo que hacen en la escuela. Estoy harta de la apatía de MUCHOS padres de familia que parecen no entender que la educación de sus hijos no es un favor que se les hace, es una RESPONSABILIDAD.
Para pedir becas ahí sí:
Formados desde madrugada
Listos
Pendientes
Organizados
Moviendo cielo, mar y tierra por el apoyo económico
Pero para mandar a sus hijos a la escuela…
ahí sí ya no aparecen, les da flojera, aplican el “se quedó dormido”, “no quiso ir”, ahí sí no importa que falte al examen, a las actividades, a los proyectos o al cierre del ciclo escolar.
Y uno como maestro teniendo que ROGAR por una botella reciclada, una estampa, una tarea firmada o simplemente porque el niño asista a clases.