El día que Estados Unidos entró a Venezuela a capturar a Maduro, cientos de políticos españoles ponían su grito al cielo diciendo que era para “robarse el petróleo”.
Al final, quien realmente se lo estaba robando era Zapatero.
Hace 20 días, Carmen Navas supo que su hijo, Víctor Hugo Quero Navas, detenido y en desaparición forzada desde enero de 2025, murió en manos del Estado.
Hace 10 días murió ella también.
Aún hoy siguen impunes los carceleros, los torturadores y los funcionarios que le mintieron.
#ATENCIÓN | Luego de la presión mediática, a medianoche el funcionario que estaba ocupando la vivienda del excarcelado José Breijo, llegó acompañado de otros y la desocupó. No obstante el apto está completamente vacío. Breijo ya no dormirá en el pasillo.
#URGENTE Casi 8 años han pasado desde que Yanin Fabiana Pernía Coronel (24) fué secuestrada por el régimen en Venezuela cuando transitaba por una alcabala (5/8/18). Su suegra denunció que ha sido violada por más de 30 custodios, golpeada, colgada,electrocutada, asfixiada, ahogada, victima de actos lascivos y condenada a 30 años de injusta prisión. #LiberenAYaninPernia
Excarcelaron a los expolicías metropolitanos Héctor Rovaín, Erasmo Bolívar y Luis Molina tras más de 20 años presos.
Presos políticos de la era Chávez. Una de las historias más injustas de la era "bolivariana".
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Diosdado Cabello al afirmar que Alex Saab tenía una cédula falsa a pesar de haber sido ministro, diplomático e incluso votar en las elecciones presidenciales, admite que en Venezuela no sirve ni el SAIME, ni el SENIAT, ni el SAREN, ni la SUDEBAN, ni el CNE, ni el REP, ni el SEBIN, ni la DGCIM, así como tampoco la Presidencia, la Vicepresidencia, la Cancillería, la Contraloría, etc.
Todos estos entes actuaron bajo criterios de conveniencia política y no de manera autónoma ni técnica, dejando en evidencia la vulnerabilidad, la complicidad interna y la ineficacia absoluta de todo el aparato burocrático y de seguridad del Estado venezolano.
Están convencidos que la gente es estúpida...
1) Un sistema de justicia que nos dice: "no sabemos que se nos murió un preso, ni cómo se nos murió, ni dónde estaba y bueno su mamá se murió de vieja"
2) Un ministro de interior y justicia que nos dice: "coño está cédula de hace más de 20 años, no sabemos cómo se nos pasó que era fraudulenta, cuando defendimos al tipo no le paremos a ese detalle, le hicimos campaña para que lo soltaran y lo designamos diplomático y ministro, porque bueno el TSJ dictaminó que era venezolano, pero resultó que era colombiano..."
🤔 𝐎 𝐒𝐚𝐛í𝐚. 𝐎 𝐍𝐨 𝐒𝐚𝐛í𝐚. 𝐄𝐱𝐩𝐥í𝐪𝐮𝐞𝐬𝐞.
Por Elizabeth Sánchez Vegas
Cuando Diosdado Cabello salió este lunes a explicar que Alex Saab era un colombiano con cédula falsa que el Estado venezolano nunca reconoció, dijo sin querer la única verdad que importa: que durante quince años, él fue el ministro del Interior de un país que no sabía quién lo gobernaba. O que sí lo sabía. Y esa segunda opción es infinitamente peor.
Saab no apareció en Venezuela en 2024. Apareció en 2011, cuando firmó su primer contrato con el gobierno de Hugo Chávez para proveer casas prefabricadas a la Misión Vivienda. Recibió por ese contrato $159 millones. Entregó materiales por valor de $3 millones. La diferencia no se evaporó, se movió, meticulosamente, a través de una red de empresas fantasma en Panamá, Hong Kong, México, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos. No había concurso. No había licitación transparente. Había un empresario de Barranquilla con acceso directo al Palacio de Miraflores.
Lo que vino después fue a escala mayor. Saab se convirtió en el proveedor principal de los CLAP, las cajas de alimentos que el chavismo distribuía en los barrios pobres como emblema de su compromiso con el pueblo. Ese empresario colombiano facturó más de $200 millones en ese programa. Los alimentos llegaban con un sobreprecio del 112% sobre su valor real. El Departamento de Justicia de EE.UU. documentó que Saab lavó $350 millones a través del esquema CLAP. Colombia lo investigó. Italia lo condenó. Todo esto ocurrió mientras Cabello era ministro del Interior, responsable constitucional de la seguridad, la identificación y el control migratorio del país.
El SAIME, que hoy dice no tener ningún expediente de Saab, le emitió dos pasaportes venezolanos: uno en 2015 y otro en 2017, uno de ellos diplomático. Firmados. Sellados. Entregados. Por la institución que Cabello dirige. A un hombre que Cabello dice hoy que nunca existió en sus archivos. No hay forma de sostener las dos afirmaciones al mismo tiempo. O el SAIME emitió esos pasaportes y entonces Cabello miente hoy, o no los emitió y entonces alguien falsificó documentos de Estado bajo sus narices sin que el ministro del Interior se enterara. En cualquiera de los dos casos, hay una pregunta que responder. Una sola. Concreta. Sin Constitución que la esquive: ¿quién firmó esos pasaportes?
Y aquí está el remate que Cabello no calculó. El artículo 271 de esa misma Constitución que sostuvo en cámara este lunes establece, en letras que no admiten interpretación, que Venezuela no puede negarse a entregar a los extranjeros acusados de narcotráfico, deslegitimación de capitales y crimen organizado internacional. Lo citó él. Lo invocó como fundamento legal para deportar a Saab. Lo que olvidó mencionar, o prefirió no pensar mientras hablaba, es que Diosdado Cabello tiene acusación federal por narcotráfico y crimen organizado en cortes de los Estados Unidos. Que hay una recompensa de $25 millones sobre su cabeza puesta por el gobierno americano. Que si alguien en Venezuela decide aplicar ese artículo 271 con la misma diligencia con que lo aplicó a Saab, el próximo en subir al avión a Miami es él. Cabello citó el artículo que lo entrega. Lo hizo frente a las cámaras. Con la Constitución en la mano. Sin parpadear. Y sin entender, o fingiendo no entender, que estaba firmando su propia orden de deportación.
“Exceso” es cuando te sirves demasiado café o le pones mucha azúcar. Crimen de Estado es cuando usas la policía, los tribunales y las cárceles para perseguir, torturar y desaparecer gente.
“Exceso” suena a que alguien gritó en una reunión. Crimen de lesa humanidad suena a lo que realmente es: una política sistemática y generalizada de represión organizada desde el poder.
“Perdón por los excesos” parece la disculpa de alguien que le rayó el carro a la familia. Pedir cuentas por ejecuciones extrajudiciales, torturas y desapariciones implica verdad, justicia y responsables con nombre y apellido.
Un exceso se corrige con una disculpa, claro que sí. Un crimen de Estado no se lava simplemente con relaciones públicas, sino con verdad, tribunales, memoria y reparación para las víctimas.
Llamarle “exceso” a la represión es como llamarle “malentendido” a un secuestro: puedes estar cambiando la palabra, pero no borra la celda, ni la tortura, ni los muertos.
Si Venezuela se convierte en el Estado 51, los EE.UU ganaría las mayores reservas de petróleo del mundo, enormes cantidades de oro, coltán, diamante y tierras raras, el mejor beisbol del mundo, las mejores playas y las mujeres más hermosas.
¿Que ganaríamos los venezolanos?
@anitta0286@Aqui_mi_casa Pues claro q salgo. Tengo hijos, muchos sobrinos y bastantes amigos con hijos, más bien donde viven udes que la gente no sabe educar a sus hijos?