Nadie te enseña a elegir pareja. Eso es algo que se aprende con el tiempo y, casi siempre, a base de errores.
El problema aparece cuando elegimos desde el impulso: las hormonas, el encanto, la magia del enamoramiento. Nos vinculamos con alguien sin haber tenido nunca una conversación madura sobre lo que realmente importa cuando una relación avanza.
Hay preguntas que no son incómodas, son necesarias.
¿Queremos hijos o no?
¿Hay temas de salud que conviene conocer?
¿Cómo es esta persona cuando atraviesa su peor momento?
¿Qué visión tiene del dinero, del trabajo y del futuro?
¿Quiere desarrollarse aquí o en otro lugar, en esta ciudad o en otro país?
Son conversaciones que deberían darse justo antes de dar un paso decisivo, porque evitan muchos conflictos más adelante.
Sin embargo, cuando todo se apoya únicamente en lo bien que lo pasamos —la risa, la comodidad, los paseos, las series, los planes agradables— dejamos de lado lo que un día pesará.
Y entonces, con el tiempo, llega el descubrimiento:
no es que el amor fallara, es que nunca compartimos lo esencial.
Tenemos la enfermedad del buenismo. El sistema aparta al docente que quiere ser exigente, entre otras cosas, con burocracia infinita. La escuela no puede ser un spa emocional donde vayas a ser feliz. Tienes que ir a aprender.
Interesante reflexión sobre la educación en España.
💧@GranCanariaCab en colaboración con la @ULPGC, ha iniciado una prueba de campo pionera para evaluar la eficacia de unos retenedores de agua biodegradables, desarrollados a partir de residuos vegetales del cultivo del plátano🍌.
Te lo explicamos👇
#grancanariamedioambiente
Sin filosofía en las aulas, ¿quién nos enseñará a cuestionar lo evidente, a buscar la verdad y a imaginar un mundo mejor? Reducir su espacio es renunciar a una educación que nos humaniza. El pensamiento crítico es esencial. 🧠 @Aspirar_al_uno
📚 Leer en papel, escribir a mano y tomar apuntes no es nostalgia: educa la atención y construye pensamiento.
Las pantallas interrumpen; el papel exige continuidad, lentitud y esfuerzo.
Sin atención sostenida no hay aprendizaje profundo @Rafaelpampillon https://t.co/Yo6t3Oe5jm
En un mundo de comunicación rápida y distante, el encuentro humano sigue siendo terapéutico. Compartir cómo nos sentimos, sentirnos escuchados y estar cara a cara alivia la carga emocional y calma el cuerpo. Necesitamos vernos, escucharnos y cuidarnos más.
@jordievole@eldiarioes Gracias Jordi ☺️
Por cierto, admiro que no bloquees comentarios de gente tan mala que veo por aquí. ¡Así destaca más la luz frente a la oscuridad! Cuídate
@DrJoaquinMateu Puedo confirmar que padezco de náuseas y hasta el agua me molesta ingerirla cuando la paz no la tengo. A este síntoma se han sumado episodios digestivos diversos y siempre eructos y dispepsia 🙏
🎄Esta Navidad no copiemos el peor ejemplo
Estamos rodeados de mensajes polarizados. De ataques convertidos en espectáculo.
Estas fiestas probemos algo revolucionario: escuchar sin atacar, hablar sin ridiculizar y respetar sin necesidad de convencer.
💕https://t.co/uQEVu3eUep
Hoy ese país amanece más solo. Su agencia de comunicación lo confirmó en la madrugada del 10 de diciembre. No detallaron la causa. No hacía falta.
El país entendió automáticamente que se había ido Robe, alguien que no encajaba en los moldes, alguien que nunca quiso ser ídolo pero terminó siéndolo por insistencia de quienes necesitábamos una voz que no mintiera.
Toda una generación encontramos en sus letras un modo de explicarse el mundo, por lo que sabemos que lo que se pierde no es solo a un artista. Se pierde una forma de nombrar la vida sin maquillaje.
Robe hablaba de amor, de sexo sin subterfugios, de autoestima que se construye desde el barro, de las derrotas de las y los de abajo. Hacía poesía sin pedir permiso a la RAE. Era académico de un país que nunca entró en el aula.
Sus conciertos eran rituales: miles de personas cantando sobre el dolor como si hacerlo lo convirtiera en una herramienta de supervivencia.
Hoy, el rock español queda huérfano de su figura central.
Y quienes aprendieron a sostenerse con Ama, ama, ama y ensancha el alma saben que hay silencios que duelen más que el ruido.
Hasta siempre, Robe.
Hasta siempre, siempre, siempre.