En 2007, Chris Benoit asesinó a su esposa y a su hijo, y posteriormente se quitó la vida.
WWE prácticamente lo borró del mapa. Su historia, sus logros y su legado quedaron sepultados. Su nombre prácticamente desapareció de videojuegos, homenajes y programación.
Y eso que Benoit era considerado uno de los luchadores más técnicos de la historia y su cerebro presentaba daños severísimos asociados con ETC.
¿Alguien utilizó eso para convertirlo en mártir? ¿Para minimizar lo que hizo? ¿Para exigir que dejaran de señalarlo como responsable? No.
Por eso me parece absurdo ver a sectores del feminismo y algunos medios intentando hacer de Lindsay Clancy una víctima porque padecía problemas de salud mental después del parto.
No mamen.
Si una enfermedad cerebral gravísima no convirtió a Benoit en inocente ni borró la atrocidad que cometió, tampoco deberían utilizarse los problemas mentales de Clancy como una carta automática para exculparla o romantizarla.
Sus tres hijos murieron. Ese debería ser el centro de la historia.
Isabel Díaz Ayuso vino a México a dar una conferencia en una universidad privada y la izquierda pegó el grito en el cielo: “¡injerencia extranjera!”.
Pero el cocainomano Gustavo Petro sí puede ir a la UNAM a dar una conferencia cargada de ideología de izquierda y, de paso, lavarle la cara a Sheinbaum.
La izquierda aparte de criminal, es doble moral
Los refugiados ucranianos venían, de verdad, de una guerra, no de un invento.
Son educados, no han intentado imponer ni su religión ni sus costumbres a nadie.
Cero problemas de integración, cero problemas de seguridad pública.
Se han metido a currar sin pedir nada; y desean volver a su país cuando acabe la guerra con Putin.
Les da asco vivir de paguitas porque su cultura les prohíbe ser parásitos.
Ni un solo caso conocido de violación, ni individual ni en manada. Y respetan a las mujeres como Dios manda.
¿Alguna pregunta más, o seguimos con el cuento de siempre?