Entre lo de Ayesa, Galgus, Scoobic, el SFC,el Braga,los retrasos de las obras del Centenario,la SE-40,el tren de mercancías del Puerto,del Arqueológico,Bellas Artes,2 líneas completas y media de metro que faltan, el nonato dragado, los atascos en A4 y A49, la turistificación,
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Vivimos en un país en el que se oculta la nacionalidad de criminales porque no se puede señalar a un colectivo. Ahora bien, los tópicos denigratorios sobre los andaluces, grabados a fuego y repetidos año a año.
Por la misma regla de tres podríamos dejar de pagar impuestos? (Los 3 últimos años claro…)
- Mire inspector esta guerra no es una guerra cualquiera y francamente lo del IVA y lo del IRPF me viene fatal porque estoy centrado en acompañar a mi familia ante una situación muy grave.
- pero la ley dice que hay que pagar impuestos
- por supuesto pero ahora la prioridad es la protección de las necesidades básicas del núcleo familiar.
#enfin
@Hetfieldselic Po también es verdad, pero me refiero que no es que estén cometiendo una infracción administrativa o algo con poca chicha. Que es una extorsión como una catedral. Pero es un tema jodido de controlar la verdad
No, se la voy a echar a tu puta madre, en lugar de al gobierno que decidió joder el suministro de gas que teníamos desde Argelia para contentar a Marruecos, que nos lo agradece vaciando sus cárceles en nuestra frontera. Jugada gracias a la cual pasamos a adquirir la mayoría de nuestros gas a EEUU, a quien también hemos decidido tocar los cojones porque estamos decididos a que la energía en España sea una locura inviable. De paso cerramos centrales nucleares para asegurarnos que no haya ni un atisbo de soberanía energética en España. Pero nada de eso es culpa del Gobierno. Es culpa de tu putísima madre.
Para los que pensáis que el ministerio de igualdad es un absurdo pozo sin fondo de dinero público sin utilidad alguna, este vídeo que lo confirma plenamente.
No, Rufián. La moda es estar hasta los huevos de vosotros.
Habéis estado desde 2015 queriendo ser los jueces de todo, señalando a todo el que no abrazaba el wokismo y llamando fascista al que os llevase un mínimo la contraria.
La gente ha estado 10 años con miedo de decir públicamente que no estaba de acuerdo con vuestro relato, pero se os ha podrido tanto el discurso que ya es indefendible, porque ni vosotros mismos os lo creéis.
Tratáis a la gente como a subnormales diciéndoles lo contrario a lo que ven con sus propios ojos y esperáis que os sigan diciendo que sí a todo.
La gente se ha cansado de pasarlas putas, no tener un duro y ya no poder ni ir tranquilos por sus barrios, porque habéis convertido el país en una pocilga mientras vosotros cobráis más de 100.000 pavos al año y vivís en vuestros pisos/urbanizaciones de lujo con seguridad y sin tener que enfrentaros día a día a la realidad de la calle
Os queda poco, y estáis cagaos.
Me hice la vasectomía a los 22 años y nunca se lo dije a nadie, ni siquiera a mi esposa. Era mi "seguro de vida" personal.
Cinco años después de casarnos, ella vino llorando de alegría con una prueba de embarazo positiva. "¡Es un milagro!", dijo.
Yo no grité. No la acusé. Fingí llorar de emoción con ella.
Durante 9 meses, fui el esposo perfecto. Le pinté el cuarto al bebé, fui a las clases de parto, le masajeé los pies. Dejé que ella creyera que se había salido con la suya.
El día que dio a luz, esperé a que el bebé saliera. Esperé a que ella me mirara, sudada y feliz, con el niño en brazos.
Entonces me acerqué y le dije al oído:
—Es precioso. Espero que su padre real tenga dinero para mantenerlo, porque yo soy estéril desde 2015.
Salí de la habitación, me subí a mi coche y me fui.
Ella me llama "psicópata" por esperar 9 meses y abandonarla en el momento más vulnerable. Yo digo que la venganza es un plato que se sirve frío.
Seguidor anónimo.
Hay algo profundamente inquietante en todo este asunto de Cerdán, Vicente Fernández y la estructura que parece que tenían montada. No es solo la corrupción —que ya de por sí es grave— sino la mentalidad que subyace, la arrogancia casi antropológica con la que operan. Porque, siendo honestos, no estamos ante criminales especialmente brillantes. No son estrategas geniales escondidos en sótanos diseñando la gran estafa del siglo. Son tipos mediocres, con luces justitas, expuestos públicamente, rodeados de enemigos, vigilados, y aun así convencidos de que no les van a pillar.
Y ahí está, precisamente, lo más perturbador:
¿Por qué alguien tan torpe está tan seguro de su impunidad?
Porque saben algo que nosotros intuimos pero pocas veces decimos en voz alta:
lo que vemos es solo el 1% de la corrupción real.
Nosotros debatimos sobre los casos que salen, los que se filtran, los que explotan, los que alguien, por interés, rencor o casualidad, decide sacar a la luz. Pero nadie habla de las cientos, miles de redes, favores, chanchullos, comisiones, desvíos, contratos trufados o sobres que jamás conoceremos. La corrupción visible no es el sistema es la capa superficial. Estoy convencido de que lo que hay debajo es un océano entero de mierda que nadie ha vaciado nunca.
Y esta gente —los Sontos Cerdán del mundo— lo sabe. Saben que por cada caso que se destapa, hay veinte que mueren en un despacho, quince que nunca llegan a abrirse y otros tantos que ni siquiera se detectan. Y si eso ocurre cuando hablamos de tipos discretos, imagina lo que habrá pasado con quienes llevan veinte años moviendo hilos en la sombra sin que nadie les apunte jamás con una cámara.
Por eso cuando empiezan a tejer estas redes, lo hacen desde un convencimiento absoluto de que la impunidad es la moneda del poder. Tocar el poder es sentirse por encima del riesgo, del escrutinio, de la ley y, en algunos casos, incluso de la realidad.
Porque al final, ¿qué les compensa?
¿De verdad vale la pena exponerse así?
Para un ciudadano normal, no. Pero para ellos, sí, porque viven en un ecosistema donde la corrupción no es la excepción, es la rutina. Donde lo raro no es que alguien robe, sino que alguien pague por haber robado. Donde ser pillado es un accidente estadístico, no una consecuencia lógica.
Y lo más jodido es que, desde su punto de vista, el cálculo no es tan irracional.
Tú, yo y cualquier persona normal miramos el caso Cerdán y pensamos:
“Pero ¿cómo puede alguien tan evidente creer que va a salir indemne?”
Ellos piensan lo contrario:
“¿Por qué iba yo a ser el 1% que cae?”
Ese es el cáncer. La impunidad no como efecto secundario, sino como suposición de partida. Como condición natural del poder cuando no existen contrapesos reales, cuando las instituciones están colonizadas, cuando los partidos controlan los silencios tanto como los nombramientos.
Y entonces entiendes lo acojonante:
lo grave no es la corrupción que vemos.
Lo grave es la corrupción que no vemos, la que nunca veremos, la que forma parte del funcionamiento interno del sistema como el aceite en un motor.
Por eso estos tipos actúan como actúan.
Porque llevan años comprobando que, efectivamente, no pasa nada.
Y cuando un país transmite esa idea —que robar desde el poder es un riesgo asumible, casi inexistente— no hablamos de manzanas podridas. Hablamos de un árbol entero que ha aprendido a vivir cómodamente en la podredumbre.
Hay un aspecto de la flotilla pro palestina que ha sido detenida por Israel que me resulta especialmente desagradable. Los activistas pro Palestina han estado lanzando alarmas trágicas y hablando ni más ni menos que de genocidio en Gaza. Sin embargo, las imágenes que los propios integrantes de esa flotilla han ido subiendo a las redes sociales a menudo son desenfadadas y festivas, como si aquello fuera un crucero de recreo y diversión. Hay algo intrísecamente obsceno en ello. La sensación es que lo que predomina en estos activistas es un exhibicionismo infantil incompatible con la cruda realidad de un mundo complejo, donde la distinción entre buenos y malos nada tiene que ver con relatos, más bien cuentos, que parecen orientados a seducir a niños malcriados y manipuladores, no a personas adultas y sinceras.
🔴 Informa @CarlosGangaG, desde Hungría sobre el Neman-Rayo
⚡️ Solo había un aficionado en la grada animando al @RayoVallecano y era inglés
🚑 Estaba cantando y sobre el minuto 20 se ha caído en la grada. Se ha hecho una brecha en la cabeza y le han atendido los médicos
En el #DíadelaPapaFrita yo reivindico el uso de papafrita como adjetivo.
Descriptivo sin ser malsonante. Simpático sin ser despectivo.
Qué bonito es el andaluz, joe.
imaginaos que el síndrome de down se pillase como los catarros. durante semana y pico eres down y luego se te pasa. “hoy no bajo que estoy con down”. brutal