No tiene sentido seguir debatiendo sobre derecho internacional cuando la cuenta oficial del gobierno más poderoso del mundo difunde sus crímenes de guerra en formato de videojuegos. Vivimos la distopía más absurda y abyecta imaginable.
Yo volviendo a casa después de currar de 9 a 17 sin cobrar porque son prácticas universitarias, mientras tiktokers de 18 años se compran su tercera propiedad en Andorra sin haber dado un palo al agua