Es... un tema bastante complicado. Ahora mismo, si lo pienso con demasiado detenimiento... Me cuesta creer que esté hablando aquí, contigo, madre.
Siempre os he visto a ti, a padre y a Zagreo en ese cuadro que consiguió traer Hécate de la morada, pero... +
Haría hueco para que la rana quedase entre ambas, entretenida por el cariño que mostraba el anfibio con su hija.
En silencio, escuchó atentamente a Melíone, acariciando de vez en cuando a Frinos, que croaba de fondo.
──────Imagino que todo ha de haber cambiado muchísimo +
valioso tiempo que jamás recuperaremos, crees que... ¿podremos remontar esta situación? —Agradeció el gesto de su madre, hundiendo un poco su pálida mejilla en la palma contraria, buscando su rostro—.
No sois exactamente desconocidos para mí, pero... Me gustaría saber más +
—Se dejaría abrazar, aprovechando para girarse un poco y poder mirarle, con una pequeña sonrisa perfilada—.
Hermano, es bueno verte... —Ella también le echó de menos—.
—Frinos accedió gratamente a la caricia, dando un pequeño brinco para quedar entre medias de las dos.
Ella por su parte, ladeó un poco los labios, dudando sobre si debería. No quería preocupar a su madre, pero... Bueno, ella era su madre, ¿no? Nada malo debía pasar si +
No pretendía asustarla, aunque debía admitir que la reacción de su hija le hizo cierta gracia.
Risas aparte, optó por sentarse a su lado, no sin antes dejar una pequeña caricia en la cabecita de la rana.
──────¿Quieres que hablemos de ello?
decidía contárselo—.
Es que... Llevo toda la vida preparándome para vencer a Cronos, desde que era una mocosa, y ahora que todo parece ir poco a poco volviendo a la "normalidad"... Siento que no soy capaz de asimilarlo, madre.
—Aquella mujer ahí presente era la prueba +
—En consecuencia, al escuchar la voz de un externo, daría un pequeño brinco en el sitio—.
¡Madre...! No... Bueno, no es nada, solo son... ¿tonterías? —Ladearía la sonrisa, tratando de no parecer demasiado inmiscuida en sus pensamientos—.