cómprenme marquesitas si pueden, hoy se me atrasó todo el trabajo por los cortes y terminé haciendo todo bien tarde, necesito vender bastante para cubrir mis gastos☹️ agradezco mucho su ayuda para difundir y si desean comprarme o algo pueden enviarme un dm con confianza🫶🏻
por aquí les dejo otras fotos de los postres que hago, saco marquesas diariamente para la venta y trabajo por encargo, hago arreglitos, marquesas grandes para cumpleaños, pasapalos dulces, etc, necesito su ayuda para difundir mi trabajo ya que necesito cubrir muchos gastos🥹🙏🏻
Ayudenme a darle 1 mano a la pime d mi hermano, él estuvo en la cárcel, ahí aprendió a trabajar el cuero, hoy está en libertad y quiere dejar atrás su pasado.
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Hoy se cumplen dos meses de los terremotos que golpearon a Venezuela, y es importante que no permitamos que el paso del tiempo convierta la tragedia en olvido.
Las primeras semanas estuvieron marcadas por la emergencia, el rescate y la ayuda inmediata. Pero después viene algo que suele ser menos visible y muchísimo más largo: reconstruir, recuperar hogares, escuelas, comunidades y, sobre todo, vidas que quedaron afectadas.
Y está la responsabilidad de quienes estamos lejos: seguir hablando, seguir preguntando, seguir ayudando en lo que podamos.
@raulrivas05_1 El problema no es si tiene razón o no! Lo que quiso fue lucirse y humillar a la señora, que está luchando por salir adelante, a través de su trabajo, en vez de apoyarla a seguir adelante y felicitarla por sus logros! Una miserable envidiosa!
Una señora expuso unos vestidos que diseñó ella misma en El Castillo, hizo un video de 10 segundos para agradecer a la tienda, como dijo que es de “alta costura” una pajua sapa envidiosa hizo un video de CUATRO MINUTOS para explicar por qué esa señora está equivocada al decir que sus diseños son de “alta costura”. Ah y encima llamó a Él Castillo “el castillito” como para que ningunear más a la señora.
Está Señora Diseñadora de moda, Rosa Zúñiga Camacho, es un orgullo de exquisito talento, además gran profesional no solo de alta costura sino de alta calidad humana. Nuestros mejores deseos de éxitos y merecimientos.
https://t.co/Lxd2RjNkKC
@jaraba41 No te da pena valerte de un animal, para ganar vistas? Te aseguro que ni siquiera tienes perro o gato! La mala suerte va para ti, de por vida, por aprovecharte de los animales...
Es para el sobrino de una amiga muy querida. El niño fue rescatado de los escombros, pero resultó muy afectado. Si saben de alguna organización que pueda donarla escríbanme al privado. #ServicioPúblico
🇻🇪🥇 41 𝐝𝐞 42: 𝐕𝐞𝐧𝐞𝐳𝐮𝐞𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐛𝐞 𝐡𝐨𝐲 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐨𝐫𝐠𝐮𝐥𝐥𝐨 𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐚𝐜𝐡𝐨
No podemos dejar pasar esta historia como una noticia más, porque hay victorias que merecen quedarse un poco más en el alma de un país. Por eso estas palabras son para Luis Enrique y también para esa Venezuela que todavía sabe reconocerse en lo mejor de los suyos.
Por Elizabeth Sánchez Vegas
Hay días en los que Venezuela necesita una noticia así, una de esas que no llegan desde la política ni desde el sobresalto que tantas veces ocupa nuestra conversación, sino desde la lucidez, la disciplina y el tesón de un muchacho que se sienta frente a una hoja en blanco y termina recordándonos, sin alharacas ni grandilocuencia, el país extraordinario que seguimos siendo.
Luis Enrique García González tiene apenas 14 años, nació en el estado Táchira, que hoy tiene sobradas razones para pronunciar su nombre con el pecho henchido y acaba de ganar la medalla de oro en la XXVIII Olimpiada de Matemáticas de Centroamérica y el Caribe, celebrada en Durango, México, con 41 puntos de 42 posibles, la calificación más alta de toda la competencia.
Vale la pena comprender la dimensión de ese número casi perfecto, porque detrás de esos 41 puntos hubo nueve horas de examen, seis problemas de enorme dificultad y una evaluación en la que cada razonamiento, cada demostración y cada precisión en la escritura podían significar ganar o perder un punto. Luis Enrique no solamente encontró las respuestas, sino que tuvo que construirlas, sostenerlas y hacerlas irreprochables ante quienes examinaban cada paso de su razonamiento, mientras representaba a Venezuela frente a algunos de los jóvenes matemáticos más brillantes de la región.
Y entonces uno no puede evitar imaginarlo allí, tan joven y lejos de casa, inclinado sobre una mesa mientras afuera seguía girando el mundo, resolviendo problemas que para la mayoría de nosotros resultarían imposibles y llevando consigo su nombre, su familia, sus maestros y también una bandera que tantas veces hemos visto cubierta por la adversidad y que esta vez aparece asociada a algo luminoso: la excelencia de uno de sus hijos.
Quizás por eso este triunfo emociona tanto, porque en Luis Enrique podemos reconocer también a miles de niños venezolanos que continúan estudiando, soñando y desarrollando talentos enormes, muchas veces contra una realidad que no siempre les facilita el camino, y porque su medalla nos recuerda algo que ninguna crisis ha conseguido destruir: en Venezuela siguen naciendo inteligencia, disciplina, curiosidad, rigor y porvenir. Hay un país que persevera silenciosamente en sus aulas, en sus cuadernos, en sus maestros y en esos muchachos que todavía se atreven a medirse con lo imposible.
Hoy no hace falta pedirle nada más. Que Luis Enrique siga siendo muchacho, que disfrute su medalla, que siga enamorándose de los números y que descubra, a su tiempo, hasta dónde puede llevarlo esa cabeza privilegiada y esa voluntad que ya empieza a distinguirlo. A nosotros nos corresponde algo mucho más sencillo y también más hermoso: no permitir que su hazaña se pierda entre el ruido de un día cualquiera, detenernos a celebrarla y hacerle saber que un país entero puede sentirse ennoblecido por lo que acaba de conseguir.
Gracias, Luis Enrique. Entre tantas razones que Venezuela ha tenido para llorar, tú acabas de regalarnos una muy distinta. Esta vez las lágrimas son de orgullo.
41 puntos de 42 posibles. Una medalla de oro. Y un muchacho de 14 años recordándonos que también existe una Venezuela capaz de deslumbrar al mundo.
La ansiedad desaparece cuando dejas de aferrarte a lo que no controlas y empiezas a querer que las cosas sean como son.
Usa los correos de https://t.co/bZf27fwBTv para poner en orden tu vida (hábitos, productividad, finanzas...) entendiendo qué te frena y cómo corregirlo.
Por favor, no se olviden que en Vargas hay muchos perros y gatos esperando que alguien los adopte. No se van a arrepentir. Son la mejor compañía que alguien puede tener.