que tristes las promesas de amor cuando sólo existe la valoración luego del abandono.
perder para valorar, el final clásico de un amor no destinado a ser.
mi soledad de antes y la de ahora se parecen mucho, la diferencia es que ahora el corazón lo tengo más tranquilo, la mente más callada, las inseguridades más apagadas.
No quiero que ningún hombre se conforme conmigo. Tienes otras opciones? Vete con ellas. No estás seguro de mi? Ve y busca a la mujer de tus sueños. Yo quiero el mío, seguro de sí mismo, enfocado, disciplinado y con ojos solo para mí.