Primero se queja de que tenga que "aceptar" a la gente gorda y después se hace la muy preocupada por "una enfermedad real que se está normalizado".
Bien buena para tirar la piedra y esconder la mano.
voy a aclararlo porque parece que es necesario, cuando digo obesidad me refiero a una enfermedad real que se está normalizando. No me refiero a la gente que esté por encima de su peso saludable en general 👍🏻
Dejando de lado la pareja, las mujeres suelen tener redes de apoyo con otras mujeres; amigas, hermanas, primas, madres abuelas...) porque se nos ha enseñado a expresar nuestras emociones.
Un hombre tiene que decir "no homo" para poder expresar un poco de cariño a otro hombre.
@hamanami14804@SnowNinio@Maryana_casta No, el movimiento tradwife justo quiere regresar a como era en los 50s; este movimiento surge y se fortalece en usa. Lo menciono para que revises lo que Erika Kirk está haciendo al promover la renuncia al derecho del voto femenino.
Traditional wife no es lo mismo que housewife
@llionmarti@lglyrslp@Todofutb333@icaruscds@Maryana_casta En el pasado muchas mujeres se casaban más por necesidad que por amor; al no tener acceso a la educación, un trabajo formal e independencia económica solo podían depender de un hombre para sobrevivir. Ese es el peligro del movimiento TRADwife; no es lo mismo que ser ama de casa.
@ernestotc15@Mery_pq Donde viven mis papás es igual; una señora de 70+ con su hijo de 50. Él es muy educado, amable y no es dependiente al 100%, pero tampoco podría vivir por sí solo. El esposo ya murió y siempre pienso que será de él cuando su mamá ya no esté.
Cada cosa que me sale de esta morra es peor que la otra. Es entendible no saber que las Whiskas son malas para los gatos y aprender de ese error; pero no mames que ya sabiendo eso no tuvo reparo en dárselo a otro gato (más aún con el antecedente de lo que le pasó a su gata).
Mi gata estaba adicta a los sobres de Whiskas. Cuando digo adicta, me refiero a que si no le daba uno al día me destruía la casa y, si llegaba la noche sin sobre, se me aventaba a la cabeza y me desgreñaba como poseída.
Le dio gastritis, empezó a vomitar sangre y la veterinaria me prohibió el Whiskas. Le recetó unas latas gastrointestinales carísimas. El problema fue que la desgraciada no se las quiso comer.
Entonces intenté engañarla. Le daba de comer a un gato comunitario con sobres de Whiskas, me traía el sobre vacío a la casa, metía la comida medicada adentro y se la servía.
La primera vez empezó a comer. De pronto se detuvo, se quedó viendo la pared unos segundos, me volteó a ver con una cara de odio puro y se fue.
Al día siguiente me observó atentamente mientras preparaba la comida. Cuando se la serví, ni siquiera la probó. Hizo un escándalo hasta que tuve que abrir un Whiskas de verdad frente a ella.
La veterinaria me dijo: “Déjala, eventualmente se lo va a comer”.
La cabrona eligió la violencia. Destruyó mi sala.
Al final encontré unos sobres gastrointestinales que sí le gustan. Ahora, cada vez que le voy a servir, se sienta a vigilar el proceso completo. No basta con que le dé el sobre. Tiene que ver cómo lo abro con sus propios ojos.
Esa culera descubrió que intenté estafarla una vez y jamás volvió a confiar en mí.