@NicolasOcchiato Capo, si no hay un equipo de periodistas trabajando estás cosas el error es tuyo. Nos equivocamos todos, la diferencia está entre los que asumimos una responsabilidad y los que no.
Esos cuerpos castigados por la falta y los excesos mostraron una madurez que al Presidente le costaría coraje y años de terapia, pero una madurez que ya nadie espera de él.
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Con la muchedumbre marchando en paz, los rituales del adiós que abrigaron desde el viernes a toda la familia ricotera inundaron las pantallas con los rostros de las víctimas de un modelo de exclusión que tiene sus antecedentes y sus originalidades.
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Qué decir.
Conocí al Indio en 1984. Fui a hacerle una entrevista a Los Redondos (también estaban Skay y la Negra Poli) para El Porteño. Enrique Symns me había hecho el contacto. Era un sábado a eso de las 7 de la tarde. Llegué y la negra Poli me preguntó si prefería fernet puro o cerveza con vodka, los únicos alcoholes que tenían en el departamento.
Así comenzó una amistad que duró unos 6 años (se distanció cuando pasaron a los estadios y la fama absoluta y yo ya no pude seguirles el paso por esa locura; aunque lo vi al Indio a comienzos de este siglo en el Centro porteño, de casualidad -iba muy camuflado pero lo reconocí, lo llamé y nos fuimos a tomar un café- y también vi a Poli y Skay varias veces en Palermo y ellos están igual que en mi recuerdo de hace 40 años).
Esa entrevista (que apareció en el número de diciembre de 1984 en El Porteño) terminó antes de una hora, pero nos quedamos charlando hasta las 8 o 9 de la mañana del domingo. Desde entonces y por varios años nos vimos con mucha frecuencia. Me subí a la camioneta con la que íbamos a los recitales de los amigos (por ejemplo, a ver al pelado Luca en algún show de Sumo).
En 1987 y 1988 llevé a Symns a Fin de Siglo y el Indio venía seguido a la redacción (Vera Land lo entrevistó ahí alguna vez, también escribió una columna, le gustaba lo que hacía El Monstro Punk en la revista).
Los Redonditos de Ricota fueron desde el comienzo una familia "mafiosa" (en el sentido cariñoso, sí, cariñoso del término). Uno entraba ahí y ya era parte de una cofradía, era un mundo que te integraba y te abrazaba y te enloquecía y te enriquecía.
Fueron 6 años vertiginosos de mi vida. Recién pude comprender algo de lo que había pasado ahí cuando me bajé de la furgoneta y miré desde afuera: a pesar de la lucidez descarnada había esperanza. Fue hermoso (mientras duró).
El Indio hablaba como escribía. No es que cada frase fuera como las letras de sus canciones, pero sí que esas frases cotidianas tenían el fraseo, el ritmo de sus poemas. Los neologismos en los que ensamblaba partes del inglés con el castellano estaban en su habla cotidiana, en cada ocurrencia.
El Indio era cariñoso y sonreía. El Indio que yo conocí era esencialmente un hombre bueno, muy dado a sus amigos.
El Indio era un hijo de la educación pública, de las instituciones del siglo XX (su padre había sido jefe de correos en La Plata). Criado en una casa de clase media con los libros que tenían la clase media a mitad del siglo XX y con los sueños de un joven rebelde de los 60: los beatnik (ante todo Kerouac y Burroughs, pero en poesía Ginsberg) y Rimbaud, el eterno joven de la poesía infinita.
Vamos a brillar Indio.
Al menos entre mis lágrimas te veo brillando. Sonriendo feliz de haber transitado el arduo camino a la nada.
Bullrich hace lo que mejor le sale y prepara su próximo movimiento.
Percibe el desgaste de Milei, detecta el vacío de representación que está generando la crisis y se dispone a ocupar ese espacio sin pedir permiso.
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Esta lectura no escapa a aliados como Patricia Bullrich, que empieza a abrirse paso haga lo que haga un Presidente que, tal vez por primera vez, se mostró frágil frente al apriete de una senadora.
La crisis moral que atraviesa el Gobierno se vuelve política en la medida en que cada día que pasa sin resolverla se profundiza su divorcio con el electorado, que ve cómo la economía de la población retrocede mientras la de los funcionarios avanza.
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Otro dato que aporta el testigo que refaccionó Indio Cua es q la obra comenzó en oct de 2024, duró aprox 10 meses. Adorni y flia se habrían mudado a la casa en julio de 2025. Durante ese período alquilaba otra vivienda dentro del country, de una vecina del testigo, según declaró