Mi mejor amigo dejó de invitarme a salir.
Yo tengo 32.
Él 33.
Antes nos veíamos cada semana.
Fútbol.
Cerveza.
Conversaciones largas.
Éramos constantes.
Nunca discutimos.
Nunca hubo traición.
Nunca pasó algo grave.
Solo… dejamos de coincidir.
O eso creía.
—Estoy ocupado —le decía cuando me escribía.
Trabajo.
Cansancio.
Planes con mi pareja.
Siempre había una razón.
—La próxima —agregaba.
La próxima casi nunca llegaba.
Con el tiempo dejó de insistir.
Al principio ni lo noté.
Luego vi sus historias.
Salía.
Se reunía.
Se veía igual de siempre.
Pero sin mí.
Un día me lo encontré por casualidad.
—¡Tiempo sin verte! —le dije.
Sonrió.
Pero diferente.
—Sí, bastante.
Silencio incómodo.
—Deberíamos salir un día —propuse.
Asintió.
—Claro.
No sonó real.
Antes de irse dijo algo que me dejó pensando.
—Avísame cuando puedas… de verdad.
Esa última parte pesó.
Esa noche revisé el chat.
Decenas de mensajes suyos.
Invitaciones.
Planes.
Y mis respuestas.
“Hoy no puedo.”
“Estoy cansado.”
“Luego.”
Siempre “luego”.
Nunca “sí”.
Pasaron los días.
No le escribí.
No supe qué decir.
Hasta que vi algo.
Una foto.
Él celebrando su cumpleaños.
Rodeado de gente.
Sonriendo.
Yo no estaba.
Ni siquiera sabía que lo había celebrado.
Sentí un vacío extraño.
No de enojo.
De reemplazo.
Mientras miraba la foto entendí algo que nadie te dice:
Las amistades no se rompen de golpe.
Se desgastan cada vez que eliges no estar.
Y llega un punto donde ya no te dejan de invitar por orgullo…
sino porque aprendieron a hacer planes sin contarte.
@nniclas08@NahuelELuque @HBJ_OK Nunca vi a alguien perder TODOS los duelos individuales, cuando toca y pasa sirve pero cuando tiene la pelota y "encara" es perdida
@NikoValdebenito@juanma_bj_@juegosimple__ 11 contra 11 fue mejor boca. 11 contra 10 nob tenía la pelota pero no generaba nada. El 2 de ñuls el que más pateó al arco...