Hoy vi algo que me llamó la atención. Si Almirón pone línea de cinco, se quejan; si deja cuatro defensores, también. Si hace cambios, está mal; y si no los hace, molesta igual. Si no pone a un jugador, genera críticas, y si lo pone, también. Si va a buscar el partido, está mal; y si se repliega, también. Parece que todo lo que hace el DT le molesta a una parte de la hinchada; incluso da la sensación de que esperan una derrota para salir a pegarle. En fin, molestó la decisión de la CD de ponerlo en el cargo, pero Central va y sigue sumando.