Por qué vos cerrabas los ojos y descansabas tranquila,
mientras yo, con los míos bien abiertos, intentaba convencerme de que eso era amor.
Y no es que no sintieras nada.
Es que no sentías lo mismo.
Yo estaba abrazando desde la entrega.
Vos, desde la costumbre.
Yo me aferraba