Messi jamás será kirchnerista.
Messi jamás será mileista ni macrista.
Alguno podrá caerle mejor que otro pero no hay chance alguna de que Leo se exprese a favor o en contra de esos personajes.
Messi desde su silencio, es alguien que une.
No es de los que divide.
Eso es evidente en su accionar. Con y sin la pelota.
Adentro de la cancha y afuera.
Si quieren, los amantes del señalamiento, llámenle falta de compromiso.
A mi me parece sabiduría.
Ya pasaron 24 horas. Lo de ayer es difícil de dimensionar. La eternidad es esto: dejar legado. Ser recordado.
Messi, a sus casi 39 años, nos hizo olvidar que era un partido de Mundial o se jugaba por los puntos. Lo disfrutamos. Sentimos nostalgia del presente. Le pasó hasta a Scaloni, mirando desde el banco.
Leo es el mejor deportista de todos los tiempos. Se llevó puesto todo. Los debates quedaron obsoletos, viejos.
Ojalá el Mundial le depare cosas buenas a la Selección Argentina pero, más allá del resultado, valorar a un equipo histórico con un líder como Messi es el camino. Juegan sin ninguna mochila. No tienen que demostrarle nada a nadie. Ya vimos lo que son capaces de hacer. Y eso hasta los hace jugar mejor,
Leo sigue emocionando y llenando de orgullo a todos.
No tenía que jugar en la Selección por estar en la MLS y usar pantalones anchos.
Siéntense y sigan mirando a uno de los mejores jugadores en la historia de la Selección Argentina de Fútbol.
Rodrigo De Paul es insustituible.