@AaronGutie83722 Siempre lo hemos estado; solo que ahora, con todas las catástrofes que están sucediendo o que están provocando, lo estamos comprobando.
El iceberg de los arsenales en Cataluña y la fantasía del pacifismo progre.
La última de los Mossos y la Policía Nacional en Barcelona: desarticulada una red que vendía arsenales militares por encargo dirigida DESDE LA CÁRCEL.
Hablamos de granadas y lanzacohetes. Pensad un segundo en la logística detrás de esto...
En el narcotráfico hay una regla de oro: por cada tonelada que trinca la policía, entran diez que inundan las calles, normalmente ya también metidas por la propia policía. Con las armas ilegales el ratio es idéntico. Lo que han incautado es solo la punta de un iceberg colosal.
Hay un mercado negro masivo y sumergido operando en nuestras narices mientras el sistema te vende la moto de que vives en el país más seguro del mundo.
Aquí es donde entra la desconexión mental y el peligro real.
Por un lado, tienes a 30 millones de españoles autóctonos anestesiados por el chip del sistema. Educados en la sumisión, el pacifismo que asegura la permanencia de los tiranos en el poder y la creencia ciega de que el Estado papá tiene el "monopolio de la fuerza" y te va a proteger. Una masa desarmada, física, mental y espiritualmente, que cree que la seguridad consiste en llamar al 112 cuando las cosas se ponen feas. Qué poca calle!
Por otro lado, tienes a millones de criados en realidades hostiles, zonas en conflicto y culturas donde impera la ley del más fuerte.
Ellos no tienen el chip de la sumisión: saben perfectamente que estar desarmado es estar indefenso, y actúan en consecuencia. Saben que el nativo, tú, estás indefenso, que eres un "blanco fácil" y que las leyes de esta democracia son un chiste que no asusta a nadie.
Hagamos una cuenta matemática básica de balística y táctica urbana:
¿Cuántos hombres desarmados hacen falta para neutralizar a un solo tío con un fusil de asalto?
La respuesta real es una carnicería. En cualquier espacio cerrado o distancia media, un solo sujeto armado somete o barre a decenas de personas antes de que nadie pueda pararle. La ventaja no es una suma, es exponencial. La superioridad numérica no sirve de nada cuando la asimetría de medios es total.
Ahora aplicad esa proporción a escala nacional. Tienes a una mayoría aplastante de la población nativa que sigue creyendo en la utopía del desarme generalizado frente a flujos descontrolados que entran con otra mentalidad y acceso a un mercado negro que distribuye armas pesadas desde las propias prisiones.
El monopolio de la fuerza del Estado es una ficción jurídica que colapsa en cuanto las fronteras se vuelven permeables y el caos étnico se normaliza. El pacifismo que os han inoculado desde la izquierda, porque son "nuehtroh niñoh" y la derecha que solo ve "mercancía mano de obra" no es una virtud civilizatoria; es, literalmente, vuestra sentencia de muerte frente a quienes no van a dudar en usar su ventaja táctica.
Ésto ya no es nuestro país.
Es un campo de batalla.
Espabilad.
- Saben que zarparon de Gambia.
- Saben que zarparon hace 20 días.
- Saben que iban a Canarias.
- Saben que eran 150.
Y lo que lamentan es no haber llegado a tiempo de podértelos soltar a buscarse la vida en tu barrio, machete en mano.
Todo este clima social ha sido promovido por el régimen del 78, que ha integrado a ETA en sus estructuras, si es que no lo estuvo desde el principio. Nada podrá arreglarse mientras no derroquemos al 78.