Y entonces un día vi a México caminar perfecto en una Copa del Mundo.
A los americanistas festejar las atajadas del Tala, a los chivahermanos aplaudirle a Erik Lira y a los cruzazulinos corear el nombre de Quiñones, y la vida empezó a sonar así:
Piojo Alvarado le dijo a Gilberto Mora que el niño lo iba a tapar porque está de su altura y después Julián Quiñones se lo cambió JAJAJAJAJA.
Nunca había visto un México tan unido, los amo un chingo a estos cabrones.
Platicando con mi compañera de vida comentamos que muchas veces los médicos cargan con sus decesos: los Psiquiatras con los suicidios, los Ginecos con los bebés, los Clínicos acompañan a sus pacientes hasta la muerte, los quirúrgicos tomando decisiones de rápida para no complicarse. Algunos se enfrían en el camino la disociación o la falta de empatía los protege y ya vienen distanciados a la condición humana pero siendo buenos técnicos. Otros más sensibles es un golpe irreparable y más en las condiciones que se presenta, inevitable no mezclar el sentido de responsabilidad y la culpa asómandose en el sótano. Pero tienes que seguir. Los riesgos de esta profesión son muchos pero alguien tiene que hacer este trabajo y muchas veces no se sabe como lidiar con esos procesos tan complejos. Algunos se malignizan y otros se vulnerabilizan.