Lo que hacemos influye profundamente en cómo nos sentimos.
Y algunas actividades han demostrado mejorar el estado de ánimo y ayudarnos a luchar contra la depresión.
Varios metaanálisis confirman que el ejercicio no solo reduce el riesgo de depresión, sino que es una terapia efectiva en personas que ya la sufren.
Pasar tiempo en la naturaleza reduce también los síntomas de depresión. El método japones llamado shinrin-yoku (traducible como "baño de bosque") ha demostrado ser efectivo en muchos estudios.
La exposición al sol mejora la salud mental por diferentes vías.
Pasar tiempo con buenas amistades es uno de los mejores protectores contra la depresión.
El consumo moderado de café (2-3 tazas/día) se asocia con menos depresión, y se han estudiado varios polifenoles que podrían explicar esta relación.
Por último, pero no menos importante, el sueño. Dormir bien es fundamental para la salud mental.
Nada de esto implica que no se deban tomar fármacos cuando esté justificado, pero nunca deben olvidarse los buenos hábitos.
Si haces las cosas bien durante una semana y te miras al espejo, no notarás nada.
Por este motivo muchas personas abandonan. No ven el resultado de su esfuerzo.
Sin embargo, si te centras en el proceso y repites el comportamiento durante más tiempo, los cambios se hacen visibles.
Y lo más importante no es el cambio físico, sino el mental, el cambio de identidad.
Te conviertes en lo que repites, y tus hábitos terminan forjando una nueva identidad.
Tras un año, no solo ha cambiado tu cuerpo, has cambiado tú.
Evita el pensamiento "todo o nada".
No dejes que lo perfecto sea enemigo de lo bueno.
Algo siempre será mejor que nada.
Deja de preocuparte por lo que no puedes hacer, y empieza a hacer lo que sí puedes.
Si quieres tener mejores resultados que la mayoría de personas, debes hacer cosas que la mayoría de personas no están dispuestas a hacer.
En el caso de la salud, física y mental, hay unos pocos hábitos sencillos que te harán estar mejor que el 95% de la población.