Qué privilegio poder correr, pagar un gimnasio, comprar comida saludable, tener trabajo, pagar las cuentas, tener piernas que caminan, ojos que ven y una mente que funciona.
Qué privilegio poder correr, pagar un gimnasio, comprar comida saludable, tener trabajo, pagar las cuentas, tener piernas que caminan, ojos que ven y una mente que funciona.
No confundas estar cansado con estar derrotado. Habrá momentos en los que necesitarás parar, descansar y recuperar fuerzas. Eso no significa que hayas fracasado. Incluso el guerrero más disciplinado necesita bajar la espada. La clave está en saber distinguir entre descansar porque lo necesitas y abandonar porque resulta incómodo. Descansa cuando sea necesario, pero cuando recuperes las fuerzas vuelve a levantarte y continúa caminando.
No necesitas demostrarle a nadie que estás progresando. Algunas de las transformaciones más importantes de tu vida ocurrirán en silencio. Nadie verá las veces que elegiste entrenar en lugar de procrastinar, estudiar en lugar de distraerte o guardar silencio en lugar de responder con ira. Pero tú sí lo sabrás. Y llegará un momento en el que te darás cuenta de que todas esas pequeñas decisiones que nadie vio fueron precisamente las que construyeron la persona en la que te convertiste.
THE MIRACLE AT THE MEADOWLANDS 2.0.
One of the most INSANE comebacks in #NFL history.
#Eagles trailed the #Giants by 21 points with under 8 minutes remaining — then stormed all the way back before DeSean Jackson’s iconic walk-off punt-return TD.
ICONIC.
La paciencia también es una forma de disciplina. Vivimos acostumbrados a querer resultados inmediatos, pero las cosas que realmente importan necesitan tiempo. Tu cuerpo necesita tiempo para cambiar. Tu carrera necesita tiempo para crecer. Tu carácter necesita años para formarse. No abandones algo simplemente porque todavía no puedes ver el resultado. Algunas semillas necesitan mucho tiempo bajo tierra antes de convertirse en algo visible.
No todo merece una respuesta. A veces la mayor muestra de autocontrol es el silencio. Cada palabra que no dices en un momento de ira es un problema que nunca tendrás que resolver después. La serenidad también puede ser una victoria.