🚨#SOSVenezuela Respaldo inequívocamente a la verdadera líder de Venezuela, @MariaCorinaYA, sus palabras como siempre magistrales.
De la única manera que tenderemos una Venezuela próspera es con el fin del régimen asesino y el regreso de la democracia.
🇺🇸🤝🇻🇪
Atentos. Se confirma que @Aeromexico aceptó llevar en primera clase a Gustavo Petro, miembro de la lista OFAC. La aerolínea queda expuesta a sanciones económicas, penales, contractuales y operativas. Otros pasajeros trolean al expresidente con el “firme por la patria” de @ABDELAESPRIELLA.
Editorial de Venevisión, contundente:
“¿Quién decide cuando un país está preparado para votar? Venezuela no necesita que le administren su derecho a elegir. Necesita son condiciones, instituciones confiables, garantía para todas las partes, participación sin exclusiones, observación internacional y sobre todo un cronograma que permita al ciudadano saber hacia dónde va el país. Porque una transición política no puede convertirse en una sala de espera sin fecha”.
○ Senadora, no fueron a bombardear niños. Fueron a bombardear campamentos de narcoterroristas que reclutan niños, los arman y los convierten en combatientes.
Perverso eque usted ahora pretenda usar a esos menores como escudo político para proteger a quienes los convirtieron en escudos de guerra.
La culpa no puede cambiar de dueño.
Imagínate haber destruido el sistema eléctrico, de salud, de educación y laboral de los venezolanos echándole la culpa al bloqueo del imperio y ahora salir a decir que vas a construirlos con el imperio.
¡Lujo!
#Noticia | Fallo histórico: Consejo de Estado determinó que organizadores de bloqueos que causen pérdidas económicas deben asumir responsabilidad por los perjuicios ocasionados a terceros. https://t.co/X7n926YcVR
Cuando se habla de petróleo en Venezuela aparecen cifras enormes. Millones de barriles, miles de millones de dólares, inversiones que cuesta incluso imaginar.
¿Qué significa todo ese dinero para una familia que perdió su casa y todavía espera poder reconstruirla? ¿Para quien llega a un hospital y tiene que buscar, por su cuenta, lo que necesita para ser atendido o resignarse porque no pueden salvarle la vida? ¿Para una comunidad que vive pendiente de cuándo llega el agua? ¿Para quienes tener electricidad es un evento casual? ¿Para los padres que ven deteriorarse la educación y la escuela de sus hijos? ¿Para quien trabaja y, aun así, no logra vivir de su salario?
Venezuela ha tenido mucho dinero antes. Lo suficiente como para saber que una cosa es que los recursos entren al país y otra muy distinta que lleguen a la vida de la gente.
También aprendimos que la corrupción está presente en una obra que no se hizo o que se hizo mal. En un hospital sin capacidad para salvar vidas. En una infraestructura que nadie mantuvo hasta que falló. En una familia que pierde lo que construyó durante años. En jóvenes que crecieron con menos oportunidades de las que debieron tener. Está presente en el hambre y en la crisis humanitaria compleja, que continúa y se profundiza.
Y hay una pregunta que no puedo dejar de hacerme. ¿Esta vez el petróleo va a mejorar la vida de todos los venezolanos? ¿O solo la de algunos?
Porque recuperar la industria petrolera es necesario. Pero recuperar Venezuela es recuperar la vida de su gente.
Eso se verá cuando una familia pueda reconstruir su casa, cuando un hospital pueda responder a las necesidades de las personas, cuando una escuela no se esté cayendo y los maestros puedan vivir de su profesión, cuando los servicios funcionen y cuando trabajar permita nuevamente hacer planes.
La recuperación de Venezuela no puede medirse solamente por los barriles que vuelva a producir, sino por las vidas que esa riqueza permita reconstruir.