Abelardo de la Espriella le da las gracias a Hernán Penagos, Registrador Nacional. Luego se queda en silencio al verse expuesto. ¿Gracias de qué? ¿Acaso Hernán Penagos lo ayudó a ganar? La Registraduría debería responder por qué Abelardo le dio las gracias. ¿Hubo fraude? Muy raro
Les regalo esta caricatura, con cariño, para que la pongan en su perfil.
Orgulloso de estar junto a 13 millones de colombianos dignos que votamos por Iván.
Para mí, Abelardo de la Espriella es un bandido con banda presidencial. Y si algo me pasa a mí o a mi familia, lo hago responsable.
Dejo constancia pública.
Dijeron que si perdíamos íbamos a encender el país. Y acá estamos: tristes, llorones, pero reorganizando las comunidades.
Dijeron que no volveríamos a elecciones si ganaba Petro, y ahí está él, despidiéndose del país y entregando su gobierno.
Dijeron que si perdía Cepeda, convocaría a bloqueos sin reconocer la derrota. Y ahí está: como todo un demócrata, con altura y la tranquilidad que lo caracterizan, aceptando el resultado y pidiendo respeto por las instituciones.
Son unos miserables mentirosos y manipuladores.
Una camioneta blanca de estacas, con un cubículo de vidrios blindados. Adentro, un par de ineptos rodeados de escoltas, policías, gente rica alcanzados en 2 cuotas del “Cheviplan” y mototaxistas que gritaban: “¡Firmes por la patria!”.
Ni Pablo Escobar tuvo tan mal gusto.
En la costa lo conocen y por eso no le comieron cuento. En Colombia tampoco, y eso lo vamos a probar. Ni con la maquinaria de gobernadores y alcaldes locales corruptos ganaron, el dinero de los clanes nobles alcanzó.
Les gusta la guerra, pero con hijos ajenos. ¿Cuántos hijos de ricos irán a la guerra por un salario mínimo? Ninguno. La carne de cañón serán los hijos de los pobres y los campesinos, mientras ellos piden bala cómodamente desde Miami y Bogotá. ¡Miserables!