Increíble que tanta gente marginal , sea fan de un pelado de mierda, burgués y careta que siempre lucró con los pobres, jajaja como vas a tener de Idolo a Sturzenegger
Tengo una pregunta en serio, sin segundas: ¿los uruguayos somos los únicos que acompañamos a los argentinos a llorar al Indio, o en algún otro país también lo querían así?
Te levantas 5 y media pero tenés panadería 24 horas a 5 cuadras. Gestión Damián Szifron gracias por venir a filmar los simuladores a una panadería en caída libre y que la hayan convertido a una 24 Hs ATR
Mario Lugones: Nos vamos de la OMS porque para nosotros toman decisiones ideológicas y no decisiones basadas en evidencia científica.
Tambi��n Mario Lugones: Bueno gente vamos a dejar de vacunar porque El Jefe tiró las cartas y salió una sota de bastos.
Eduardo, usted desde su cómodo púlpito digital, decidió despedir al presidente de Chile con un insulto fácil: “Merluzo”. El problema de ese gesto no es su grosería —la política argentina lleva años degradando el lenguaje público— sino su ignorancia. Porque cuando se abandona el dato y se abraza el exabrupto, lo que queda en evidencia no es el objeto del insulto, sino la precariedad intelectual de quien lo emite.
Antes de insultar Sr. Feinmann, usted debería comparar hoy a Chile con Argentina, lo que exige algo más que fervor ideológico: exige cifras. Y las cifras, señor Feinmann, son despiadadas con los relatos improvisados.
Mientras usted descalifica al presidente chileno, el país que él gobierna termina su mandato con inflación anual cercana al 3%. Argentina, en cambio, suele registrar en un mes lo que Chile acumula en un año. Esa sola comparación debería bastar para moderar cualquier entusiasmo insultante.
En empleo y actividad económica, la diferencia también es elocuente. En Chile se crearon más de 200.000 empresas sólo el 2025; en Argentina, su país, bajo el experimento libertario de Milei, cierran cerca de 30 empresas por día. Más de 22.000 compañías han desaparecido en dos años generando más de 290.000 desempleados, y más de 30 multinacionales han abandonado su país. No es precisamente el paisaje de un milagro económico.
Mientras tanto, en Chile aumenta la creación de empleos, los salarios reales llevan más de dos años creciendo y la pobreza continúa reduciéndose. En Argentina, el empleo formal apenas supera la mitad de la fuerza laboral y la informalidad avanza como una epidemia estructural, siendo más del doble que en Chile.
Hablemos también del Estado, ese enemigo retórico del libertarismo. Chile tiene uno de los Estados más pequeños del mundo: apenas el 9,5% de su fuerza laboral trabaja en el sector público. El promedio de la OCDE es casi el doble. El gasto público chileno bordea el 25% del PIB; el promedio OCDE supera el 40%. Es decir: el supuesto “socialismo” chileno que usted denuesta, existe, en realidad, sólo en la imaginación de quienes prefieren el eslogan al análisis.
Hablemos de riesgo país, Chile entre los dos menores de la región. Argentina, en cambio, dejando fuera Venezuela, tiene el riesgo país más alto de Latam, y es el mayor deudor del planeta con el Fondo Monetario Internacional, concentrando alrededor del 35% de toda su cartera crediticia.
La obra pública argentina es ejemplo de congelamiento.
Pero quizá el contraste más revelador sea el social. Durante el gobierno que usted insulta, se aumentó el salario mínimo al doble de Argentina, se redujo la jornada laboral a 40 horas semanales, se elevó la pensión garantizada para adultos mayores, se instauró copago cero en salud pública, se creó un royalty minero para financiar políticas sociales y se impulsaron industrias estratégicas como el hidrógeno verde y el litio.
No son consignas. Son políticas públicas.
Mientras tanto, en Argentina, se proponen jornadas laborales de hasta 12 horas, salarios variables pagables incluso en especies, indemnizaciones financiadas en cuotas. Los trabajadores de plataformas llegan al 10% de la masa laboral argentina, mientras en Chile es menos del 2,5%.
Por eso su tuit no es una crítica política: es una caricatura informativa. No describe la realidad chilena; describe su desconocimiento sobre ella.
Chile, con todos sus problemas —que los tiene— termina este ciclo con inflación controlada, moneda estable, crecimiento empresarial, reducción de pobreza y como la economía más sólida de América Latina.
Argentina, en cambio, experimenta con una motosierra fiscal mientras su tejido productivo se deshilacha.
De modo que antes de repartir epítetos desde Buenos Aires, quizá convendría mirar los indicadores con un poco más de humildad. Porque cuando los datos hablan, los insultos quedan exactamente en lo que son: ruido.
Y el ruido, señor Feinmann, rara vez reemplaza a la inteligencia.
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- Mira! El mate y el dulce de leche son uruguayos, el tango es uruguayo... Mi pobre Mafalda, tú no por favor 😢.... Muy bien Uruguay, ahora esto es personal