Cuando no puedas, habla con Dios.
Cuando te canses, habla con Dios.
Cuando sobrepienses, habla con Dios.
Cuando te hieran, habla con Dios.
Cuando la fe tiemble, habla con Dios.
Cuando todo pase, habla con Dios.
Cuando te pierdas, habla con Dios.
Les juro que el hombre que de verdad las ama se convierte en el ser más servicial, atento, detallista, amoroso y respetuoso del mundo. Si le comentas un problema, va a hacer todo lo posible por solucionarlo, te hace la vida más fácil, más feliz. Si no cambia, es porque no quiere.