Cuando me dicen "tenés que aprender a estar sola". Pienso en que estuve sola toda mi infancia, me sentí sola toda la adolescencia y mis peores momentos los pasé sola encerrada . Así que no, no tengo que aprender a estar sola . Yo sé estar sola y es algo que no quiero.
Ojalá existiera una pastilla para apagar la mente un rato, desconectarme de todo, dejar de sobrepensar y descansar, aunque sea por unas horas, de todas esas cosas que no dejan de dar vueltas en mi cabeza.
El verdadero placer de la vida es acostarte a dormir y quedarte dormido inmediatamente, sin pensar en nada, sin darle vueltas a todo y sin negociar con el sueño durante horas.
Mi verdadero "open eyes" de este año, fue entender que ya no puedo seguir dando más de lo que recibo. Si me dan ausencia, respondo con distancia; si están, estoy: si me cuidan, cuido. Aprendí a ser recíproca en todo, en el amor y en el desinterés.