no obliguen a nadie a dedicarles tiempo tampoco a responder rápido, ni a cambiar algo que no quieren cambiar porque las acciones tienen más valor cuando se hacen por iniciativa propia, no porque uno tenga que pedir.
Cuando alguien fallece pasan años y creemos que lo hemos “superado”. Pero entonces llega algo, un olor, un sonido, un lugar, una palabra, y todo estalla. Y entonces eres consciente de que sólo nos acostumbramos a esa falta pero nunca aprendemos a vivir sin ella.