Mi parte favorita de una relación es cuando empiezan a contarse anécdotas de la infancia. De pronto ya sabes por qué se quebró el tobillo, de dónde salió la cicatriz en la ceja y los chistes familiares. Ese nivel de confianza es simplemente hermoso.
La diferencia entre hacerme enojar y decepcionarme es enorme: el enojo se me pasa, pero la decepción cambia la forma en que te veo. Puedes cruzar una línea que quizá perdone, pero difícilmente vuelva a confíar igual.
la manera que la república argentina que está completamente llena de yoonginistas va a colapsar cuando este tipo ponga un pie en el escenario no estamos listas para esto