Me duele en el alma que la caligrafía no tenga la exigencia ni la importancia que solía tener. Mira lo que es esa letra, esa prolijidad, es una caricia escrita en papel. No puede ser que la dejen morir y ya ni exijan la cursiva en los colegios.
Les quedó grande entender que el problema no es la ideología, sino el fanatismo. Convierten a los políticos en figuras incuestionables y empiezan a actuar como hinchas y no como ciudadanos. La democracia necesita pensamiento crítico, no una horda de barras bravas sin cerebro.
Ustedes, fanáticos, justifican lo injustificable, minimizan errores evidentes y atacan a cualquiera que cuestione a “su” líder. No importa si el político es de izquierda, derecha o centro; el patrón es el mismo: todo lo bueno es mérito del líder, todo lo malo es culpa de los demás. Esa lógica infantil es la que tiene a este país como va.
Los servidores públicos deberían estar sometidos al escrutinio constante, no blindados por devoción emocional. Cuando la lealtad supera a la ética, la corrupción encuentra dónde crecer. Y cuando el aplauso ciego reemplaza a la crítica, la política se convierte en espectáculo. Eso es la política en este país.
Estás aburrido porque no haces misiones secundarias, hermano.
La vida es más que solo trabajo y estar tirado en la cama.
Aquí tienes 50 misiones secundarias para completar: