Ahora resulta que los traidores en mi partido son estos dos compañeros y no los corruptos que están en la cárcel y que se han valido de una organización decente y centenaria para delinquir. Así estamos! Dejadnos en paz.
@rsucre No me gusta ninguna de las opciones, pero si sigue el PSOE o viene otro, espero que alguien analice sociológicamente ¿por qué ahora la vivienda sube espectacularmente en España? Y no ha sido siempre así, no es así en todas partes, y quiero pensar que puede ser de otra manera
@rsucre Perdone el error profesor, es este teclado del celular 😉 pura buena vibra para usted, y gracias por el trabajo que hace por Venezuela. Me parece admirable.
@rsucre Pero me gustaría si alguna vez hace un análisis del gobierno de Sanchez, porque quizá se puedan sacar lecciones para elevar el Socialismo, porque quiero pensar que se puede hacer mejor. Lo dicho, es mi experiencia personal, nada más. Un abrazo.
@Kifo_Black@elmundoes A una persona normal, le solicitan documentos de hace 5 años... Tras fusiones bancarias, cambios de empleo, peques a cargo, el trabajo... misión imposible. Ellos tardan 5 años en iniciar una reclamación pero hay que contestar en días... somos personas no institiciones.
@Kifo_Black@elmundoes Entiendo, pero me refiero a las anmistias fiscales de millones de euros para corruptos, frente a multas y recargos desproporcionados y miserables en situaciones de indudable buena fe del trabajador, y por importes muy pequeños, insignificantes comparados con la corrupción. 1/2
Este post de apoyo a @Jongonzlz está escrito y publicado conjuntamente con @JesusFerna7026.
El sistema público de pensiones contributivas en España se encuentra en una situación muy complicada.
El sistema actual ofrece a los cotizantes una rentabilidad real implícita anual del 3,63 %. Dado el crecimiento de los cotizantes y de la productividad en España, esta tasa está al menos dos puntos porcentuales por encima de la que garantiza la sostenibilidad del sistema a largo plazo. De manera más sencilla: el valor presente descontado de las pensiones contributivas es aproximadamente un 60 % mayor que el valor presente descontado de las cotizaciones. Los jubilados contributivos en España están recibiendo mucho más de lo que pagaron.
Esta rentabilidad excesiva ha generado un problema fundamental: un déficit del sistema contributivo de unos 61.000 millones de euros (el de verdad, no el de las cuentas del Gran Capitán que incluyen las transferencias del Estado) y que no deja de crecer. Este déficit genera presiones sobre las cuentas públicas que limitan la capacidad de las administraciones públicas para implementar muchas políticas necesarias, desde la educación hasta la infraestructura. Y desde el punto de vista de la equidad intergeneracional, esta rentabilidad excesiva nos ha colocado en la paradójica situación de que las personas de 65 a 85 años tienen la renta disponible más alta de todos los grupos de edad en España.
El sistema necesita una reforma profunda. Por ejemplo, es clave reintroducir un factor de sostenibilidad en el valor de las pensiones que considere el crecimiento de los cotizantes, la productividad y la esperanza de vida. Muchas economías avanzadas han introducido estos factores e incluso España avanzó en esa dirección hasta la reforma Escrivá de 2021-2023.
Jon González, @Jongonzlz, de manera casi solitaria, ha acometido una labor impagable de documentar esta situación (y otros temas clave de nuestra economía), y ha conseguido poner a la sociedad frente al espejo de la insostenibilidad de la situación actual.
Desgraciadamente, el sistema político no tiene ninguna gana de enfrentarse a este problema. La edad mediana del votante español está en torno a los 51 años. Uno de cada tres electores tiene 60 años o más; uno de cada cuatro ha cumplido 65 años. Si se suman a los 15 millones de inactivos en edad de votar los casi 3 millones de empleados públicos, el resultado es que más de la mitad del censo electoral residente en España vive de una transferencia o de una nómina pagada con impuestos. La aritmética básica de cualquier elección en España descansa, por tanto, sobre un electorado en el que la minoría la constituyen los asalariados del sector privado en edad activa. Pedir a un partido con vocación de gobierno que recorte la rentabilidad implícita de las pensiones contributivas es pedirle que confronte directamente a su votante mediano. Ningún sistema político hace eso voluntariamente y el español no es la excepción.
Por eso, en lugar de hablar de números, se busca descalificar al mensajero. Desafortunadamente, las narrativas maniqueas de buenos y malos—si eres bueno, prefieres pensiones altas; si no eres malo o estás a sueldo de los malos, tienen éxito en España porque nuestra conversación nacional se centra siempre en la “justicia” o la “moralidad” y nunca en los números.
Es normal: somos un país con poca tradición de análisis riguroso y, menos aún, de análisis basado en los números. “Mi abuela merece una pensión más alta” siempre es más fácil de explicar que “la rentabilidad real implícita del sistema está por encima de lo que nos podemos permitir”, y, además, le coloca a uno en el “lado bueno”: el de los que quieren dar más dinero, no menos, como los malvados economistas.
Pero lo realmente preocupante no es que se intente descalificar al mensajero en lugar de analizar sus argumentos. Lo que se busca es poner en riesgo su situación profesional. Ante las órdenes de la Moncloa, cualquier trabajo en España es precario. Nosotros mismos lo experimentamos en carne propia cuando, en 2012, se nos despidió de FEDEA, una fundación con la que colaborábamos, por orden directa y explícita de Moncloa.
Ya no es una cuestión de si uno está de acuerdo o no con Jon. Es algo mucho más importante. ¿Se puede analizar la realidad económica de España sin que las jaurías mediáticas busquen tu “cancelación” profesional?
Es este el momento de decir las cosas claras y mostrar nuestro apoyo absoluto y total a Jon. Por eso hemos tomado la decisión inusual de publicar este post simultáneamente.
Jon, te agradecemos profundamente lo que haces.
Si nuestra sociedad renuncia a evaluar resultados y nos conformamos con celebrar intenciones, debilitamos la rendición de cuentas. Y eso tiene un coste: recursos públicos mal asignados.
Gracias a @danielalbalate por reseñar nuestro libro en @nadaesgratis:
https://t.co/t4plKgwGFA
La Amnistía es un paso en la dirección correcta, pero no es suficiente, necesitamos superar el radicalismo e integrar a todos los sectores del país en una misma dirección
Venezuela necesita producir, crecer y generar oportunidades reales y estables.
Por esto, las inversiones y acuerdos económicos que se alcancen siempre serán una muy positiva noticia.
Pero sólo será sostenible el crecimiento si se siente en el bolsillo de los venezolanos: pensiones dignas, mejores salarios y un sistema social que funcione.
La economía no se puede quedar en cifras mientras nuestra gente sigue padeciendo un altísimo costo de la vida y una galopante inflación.
¡El foco debe estar en los venezolanos más vulnerables!
Estamos en la última semana de febrero 2026 y han pasado 1.440 días sin aumento del salario mínimo y la pensión. ¡4 años!
4 años en los que el trabajador público venezolano ha visto cómo su sueldo se pulverizó. 4 años en los que nuestros pensionados, después de toda una vida de trabajo, tienen que elegir entre comer o comprar una medicina.
¿No se va a hacer algo?
Hay implementar ya un aumento real que alivie el bolsillo de la gente. El costo de la vida sube y sube. La comida cada día más costosa. Las medicinas también.
¡Recursos hay y perspectivas reales de más ingresos también! El país tiene con qué tomar medidas ya. Lo que falta es voluntad política y poner primero a la gente. El salario y las pensiones son un derecho que no puede depender de un sector a conveniencia.
Respondamos a las necesidades URGENTES de los venezolanos.
No se puede seguir ignorando el problema. ¡El país necesita decisiones hoy, no más excusas!
A todos nos gustaría que las cosas fuesen distintas y que los escenarios fuesen más auspiciosos, todos ansiamos un cambio inmediato, pero una de las lecciones que tenemos que aprender es que a veces se construye con lo que se tiene, no con lo que se quiere.
@EdmundoGU A medida de todos me parece imposible, me refiero concretamente a la justicia total o perfecta. Con humildad y respeto, pienso que la mayor injusticia es no avanzar y hacia una Venezuela próspera para las nuevas generaciones ¿Es mejor tener razón o futuro?