@Alesisjoan@MarianoSciaroni Te recuerdo que el partido comunista argentino,apoyo al gobierno militar en agrad4cimiento por haber roto el bloqueo de Ee Uu a Rusia
La hizo un español, escuchala !!!
Si una bandera con la frase "Las Malvinas son argentinas" nos costó una Copa del Mundo, entonces que la Copa se quede donde quiera.
Las Islas Malvinas son, fueron y serán argentinas para millones de nosotros.
Mi respeto a nuestros héroes. 🇦🇷
Ustedes son muy chicos, pero en el año 1991 ya salían los jubilados a tirar piedras a la policía.
Si, en 1991 tampoco las jubilaciones alcanzaban y solo eran 3 millones de jubilados. Hoy, después del desastre popular que hizo Cristina Kirchner, son 8 millones comiendo de aquella torta.
Por aquel entonces, los jubilados también eran muy jóvenes, como los que hoy marchan y atacan todos los miércoles.
En ese momento @danielhadad se quejaba por los cortes, ataques y daños. Quizás lo que no sabe Hadad (o si 😏) es que son los kirchneristas quienes los mandan, el partido que ahora lo utiliza para la campaña.
Esta es una nota larga. Si te da paja leer, seguí de largo. Esto no es para vos, maravilla.
Dicho esto, comenzamos.
Nací en una familia donde no sobraba nada, pero sí faltaban muchas cosas. Eso no me convirtió en un resentido social, ni en chorro, ni en narco, ni en un "incomprendido" que le echa la culpa a la sociedad por todos sus fracasos.
Al contrario. Siempre supe que hay alguien que está peor que uno. Por eso participé, armé grupos de ayuda y dediqué y dedico buena parte de mi vida a la educación (la mitad del tiempo ad-honorem).
Mi referencia fue mi viejo. De él heredé las rodillas parchadas, los pantalones remendados y una enseñanza que vale más que cualquier herencia: cuidar lo poco que uno tiene.
Nunca sentí vergüenza por eso. Nunca se me cayó la autoestima porque la ropa estuviera gastada. Al contrario, aprendí a valorar el esfuerzo.
Hoy, con 67 años caminando esta tierra, miro con una mezcla de espanto y preocupación todo lo que fuimos normalizando en la Argentina.
Mi generación, gracias a aquellos "jóvenes idealistas", pasó los años setenta esquivando bombas y tiros de quienes pretendían tomar el poder por las armas. Después vimos cómo esa misma camada de asesinos terminaba reciclándose, ya en democracia, como respetables candidatos de distintos partidos políticos.
Y no hablo solamente del peronismo de izquierda. También les recuerdo a los muchachos de la Franja Morada del radicalismo. ¿O ya les borró la memoria el paso del tiempo?
Desde 1973 hasta hoy atravesamos una catástrofe económica detrás de otra. Inflaciones, devaluaciones, confiscaciones, cepos, defaults y saqueos al Estado. Pero hay algo que jamás cambió.
Los políticos.
Salvo contadísimas excepciones, nadie entra a la política pobre y sale pobre. Todo lo contrario. Salen ricos, con el árbol genealógico completo acomodado en el Estado, disfrutando del nepotismo y garantizando privilegios para hijos, nietos y bisnietos.
Recuerdo una reunión en Córdoba, cuando un gobernador patagónico comenzaba su campaña presidencial. Todavía me resuena la frase mientras se frotaba las manos con entusiasmo:
- "Muchachos... para hacer política hay que hacer platita... como sea."
Esa frase resume mejor que cualquier tratado la decadencia moral de una dirigencia que jamás entendió que administrar fondos públicos no es administrar un botín.
Vi esconder detrás de los fueros a un expresidente para evitar que terminara preso después de la explosión de Río Tercero y el contrabando de armas.
Vi desaparecer misiles.
Vi empleados bancarios convertirse, de la noche a la mañana, en dueños de media Patagonia.
Vi abogados convertirse en millonarios gracias a la política.
Vi funcionarios que jamás pudieron justificar un patrimonio.
Vi de todo.
Lo que nunca vi fue que en la Argentina se cumpliera de verdad aquel eslogan de "el que las hace, las paga".
Acá podés robarte medio país, vaciar el Estado, mandar a perseguir opositores, acomodar familiares, destruir pruebas y dormir tranquilo.
Pero si por pobre carneás una gallina para darle de comer a su familia, preparate para compartir celda con un asesino serial.
El poder político jamás se corrompió solo.
Siempre contó con un cómplice indispensable: una parte del Poder Judicial que miró para otro lado cuando debía actuar.
Son las raíces del mismo árbol.
Un árbol que hace décadas creció torcido.
Cuando escuché hablar del "plan motosierra", por un instante ilusamente pensé: *esta vez van a cortar el árbol de raíz y empezar de nuevo*.
Pero no.
Hasta ahora solo vi una poda selectiva.
El tronco sigue ahí.
Las raíces siguen alimentando los mismos privilegios.
La casta cambia de nombres, cambia de camisetas, cambia de discurso... pero nunca cambia de costumbres.
Y mientras nosotros discutimos entre pobres para defender políticos millonarios, ellos siguen brindando con nuestro esfuerzo.
Como decía el inolvidable Tato Bores:
"Mis queridos chichipíos... vermouth con papas fritas... y good show."
Porque mientras la Argentina siga siendo tierra de nadie y los tres poderes permanezcan en manos de personas sin ética, sin sentido moral y sin responsabilidad institucional, todo seguirá exactamente igual.
Los paladines de la Justicia no existen.
Son apenas actores de turno interpretando un papel que algunos de nosotros, ingenuamente, seguimos aplaudiendo.
Y mientras esperamos que aparezca un salvador, se nos fue la vida.
El Tío Pedro
Tucumán – 🇦🇷
05/08/2026