Como dijo un inquisidor a su ayudante que le preguntó:
"¿Cómo distinguimos a los buenos de entre los herejes?"
"Condénalos a TODOS. Ya Dios sabrá distinguir a los suyos."
Dios concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo, y la sabiduría para reconocer la diferencia.