Me encanta esta etapa de mi vida: tener pocos amigos, no sentir la obligación de responder siempre, no forzar vínculos y dedicarme cada día a mejorar por mí, por mi paz y por la vida que quiero construir.
Creo que una de las sensaciones más bonitas de la vida es descubrir que alguien disfruta genuinamente de tenerte cerca. No por lo que haces, lo que das o lo que has logrado, sino simplemente por tí, por tus pensamientos, tu esencia, tu energía y tu existencia.