Consejos para jóvenes de todas las edades:
1. Aprende inglés
2. Aprende a programar
3. Aprende finanzas.
4. Aprende a hablar en público.
5. Gasta menos de lo que ganas.
6. Cuida tu cuerpo, mente y espíritu.
7. Lee muchos libros buenos.
8. Desarrolla la capacidad de escribir bien.
9. Nunca dejes de aprender.
10. Nunca te dejes llevar por el miedo, la pereza o el resentimiento.
Y si pudiera enseñarles a mis hijos solo una cosa sobre el éxito, el fracaso y la felicidad, sería esto:
"Nada en este mundo puede reemplazar la persistencia. El talento no; nada es más común que los hombres talentosos y fracasados. El genio no; los genios sin recompensa están por todas partes. La educación no; el mundo está lleno de personas cultas que no han llegado a ninguna parte. La persistencia y la determinación, solo ellas, son omnipotentes."
Deseo que te cures de lo que no le cuentas a nadie, de esos dolores que soportas en silencio, de las lágrimas que corren por tu rostro antes de dormir.
Deseo que te sanes de tus miedos, temores e inseguridades.
De las incertidumbres que la vida te puso un día y que afrontas cada día al levantarte de la cama y seguir adelante.
Deseo que sanes, de esas heridas, heridas y decepciones, que silenciaste, de las que nunca te quejaste, pero que aún sientes profundamente dentro de ti.
Deseo que te cures del pasado que aún te acompaña en las cicatrices emocionales que llevas sin quejarte.
Que sanes de las excusas que nunca te dieron, del aprecio que no recibiste, del agradecimiento que no te dieron, del justo reconocimiento que no te ofrecieron, de todas las veces que mereciste recibir lo mejor y no te llegó.
Deseo que te cures de esos dolores que te tragaste, silenciaste, arrojaste dentro.
Deseo que te recuperes de todas las veces que dijiste que estabas “bien” cuando en realidad no estabas nada bien.
De las veces que te tragaste el llanto, el enojo, la tristeza, la decepción y sonreíste, para que el mundo no viera tu dolor, o para que tu sonrisa pudiera hacer feliz a alguien.
Deseo que te cures de los sacrificios que has tenido que hacer, de la indiferencia que has recibido, de las cargas que has soportado.
Que sanes de los momentos en los que te sentiste solo y creíste que nadie veía tus heridas ni reconocía tus acciones.
Créanme, la vida ve, la vida corresponde, la vida sana. La sanación puede ser lenta, silenciosa, a veces difícil y no puede realizarse sola.
¡Pero sucede!
La sanación es un proceso.
Así como muchos te causan heridas que soportas en silencio, otros ayudan a sanar las heridas sin que te des cuenta.
Deseo que te cures: de todo lo que dices, de todo lo que no dices y de todo.
Hecho está!
En mayo de 2023, una mujer en Bogotá grabó un video de 47 segundos con su celular.
Lo subió a TikTok sin esperar nada.
El video mostraba algo simple: su hijo de 8 años, Tomás, intentando cruzar la calle para ir a la escuela.
No había semáforo peatonal.
No había paso de cebra.
Los carros pasaban a toda velocidad.
Tomás esperó 8 minutos parado en la esquina.
Sin poder cruzar.
La mamá grabó todo desde la ventana de su casa.
En el video se escucha su voz:
"Lleva 8 minutos esperando. Todos los días es lo mismo. Algún día lo van a atropellar."
El video terminaba con Tomás todavía esperando en la esquina.
Lo subió a TikTok con el texto: "Calle 127 con Autopista Norte. Sin paso peatonal. Mi hijo no puede llegar a la escuela."
En 12 horas: 2.3 millones de vistas.
Los comentarios explotaron:
"Esa es la esquina donde atropellaron a una niña el año pasado."
"Yo vivo ahí. Es una trampa mortal."
"He reportado eso 15 veces a la Alcaldía. Nunca hacen nada."
Al día siguiente, el video tenía 8 millones de vistas.
Medios nacionales lo cubrieron.
La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, respondió en Twitter:
"Ya vi el video. Vamos a instalar el paso peatonal esta semana."
Pero no pasó nada esa semana.
Ni la siguiente.
El video seguía creciendo. 15 millones de vistas.
La presión pública aumentó.
Dos semanas después, instalaron el paso peatonal.
Semáforo. Cebra pintada. Señalización.
Tomás pudo cruzar seguro por primera vez.
Su mamá, Carolina, pensó que ahí terminaba todo.
Pero algo inesperado pasó.
Otras 340 personas en Bogotá empezaron a grabar videos similares.
"Mi hijo tampoco puede cruzar aquí."
"Esta esquina no tiene paso peatonal."
"Aquí atropellaron a dos niños este año."
Todos con la misma estructura: video de 47 segundos. Niño esperando. Sin poder cruzar.
En 3 meses, esos 340 videos acumularon 67 millones de vistas combinadas.
La presión fue tan grande que el Concejo de Bogotá citó a debate.
"¿Por qué hay 340 esquinas sin paso peatonal cerca de escuelas?"
No tenían respuesta.
En agosto de 2023, el Concejo aprobó el "Decreto Tomás":
**Toda escuela pública y privada debe tener paso peatonal seguro en un radio de 200 metros.**
**Plazo: 12 meses.**
Presupuesto asignado: 45,000 millones de pesos.
Hoy, enero de 2025, se han instalado 287 pasos peatonales nuevos en Bogotá.
Faltan 53 para cumplir la meta.
Pero el impacto no se quedó en Bogotá.
Medellín vio lo que pasó. Aprobaron su propia versión del "Decreto Tomás" en octubre de 2023.
126 pasos peatonales instalados en un año.
Cali lo hizo en diciembre de 2023.
89 pasos peatonales.
Barranquilla en febrero de 2024.
67 pasos peatonales.
En total, 569 pasos peatonales instalados en 4 ciudades colombianas.
Todo por un video de 47 segundos.
Pero la historia tiene un giro más importante.
En noviembre de 2024, el Congreso de Colombia debatió una ley nacional.
"Ley de Movilidad Segura Escolar."
**Obliga a TODAS las ciudades de Colombia** a instalar pasos peatonales cerca de escuelas.
No solo Bogotá. TODO el país.
La ley se aprobó el 15 de diciembre de 2024.
Entró en vigencia el 1 de enero de 2025.
Ahora es **obligatorio por ley nacional.**
Carolina, la mamá que grabó el video, fue invitada al Congreso el día de la aprobación.
Le preguntaron: "¿Cómo se siente?"
"No lo puedo creer. Yo solo quería que mi hijo cruzara seguro. Y ahora es ley para todo Colombia."
"¿Qué le diría a otras mamás?"
"Que no se callen. Que un video de 47 segundos puede cambiar un país."
Tomás tiene ahora 10 años.
Va a la misma escuela.
Cruza la calle todos los días por el paso peatonal que instalaron por el video de su mamá.
Pero ahora hay algo más.
En el semáforo peatonal hay una pequeña placa:
"Primer paso peatonal instalado por presión ciudadana digital. Mayo 2023. En memoria de todos los niños atropellados. Para que ningún niño más espere 8 minutos para cruzar."
Carolina dice: "Yo pensé que nadie iba a ver ese video. Lo subí frustrada. Enojada. Sin esperar nada."
"Y terminó cambiando la ley de un país."
En Colombia se estima que la "Ley de Movilidad Segura Escolar" salvará aproximadamente **2,300 vidas de niños** en los próximos 10 años.
Todo porque una mamá grabó 47 segundos de su hijo esperando en una esquina.
El video original todavía está en TikTok.
Tiene 23 millones de vistas.
Los comentarios más recientes dicen:
"Este video cambió Colombia."
"47 segundos que salvaron 2,300 vidas."
"Nunca subestimes el poder de grabar la verdad."
¿Qué injusticia de 47 segundos podrías grabar hoy que cambie las reglas?
SOLO PARA INTELIGENTES 🧠
*Te recomiendo leerlo cuando tengas tiempo, tranquilamente para disfrutarlo. Es de Jorge Luís Borges, escritor y poeta . Una auténtica joya...
"De tanto perder aprendí a ganar; de tanto llorar se me dibujó la sonrisa que tengo.
Conozco tanto el piso que sólo miro el cielo. Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré.
Me asombro tanto como es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo.
Tuve que sentir la soledad para aprender a estar conmigo mismo y saber que soy buena compañía.
Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a que me pidieran ayuda.
Traté siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto como debe ser (incluyéndome).
Hago sólo lo que debo, de la mejor forma que puedo y los demás que hagan lo que quieran.
Vi tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido.
Aprendí que en esta vida nada es seguro, sólo la muerte … por eso disfruto el momento y lo que tengo.
Aprendí que nadie me pertenece, y aprendí que estarán conmigo el tiempo que quieran y deban estar, y quien realmente está interesado en mí me lo hará saber a cada momento y contra lo que sea.
Que la verdadera amistad si existe, pero no es fácil encontrarla.
Que quien te ama te lo demostrará siempre sin necesidad de que se lo pidas.
Que ser fiel no es una obligación sino un verdadero placer cuando el amor es el dueño de ti.
Eso es vivir. ... La vida es bella con su ir y venir, con sus sabores y sinsabores…
Aprendí a vivir y disfrutar cada detalle, aprendí de los errores pero no vivo pensando en ellos, pues siempre suelen ser un recuerdo amargo que te impide seguir adelante, pues, hay errores irremediables.
Las heridas fuertes nunca se borran de tu corazón pero siempre hay alguien realmente dispuesto a sanarlas con la ayuda de Dios.
Camina de la mano de Dios, todo mejora siempre.
Y no te esfuerces demasiado que las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te las esperas. No las busques, ellas te buscan.
Lo mejor está pasando..."
El 10 de agosto de 2025 mi madre me miró y me dijo con una serenidad que aún me acompaña:
—Llévame a urgencias.
Tenía 82 años. Llevaba días encontrándose mal, pero aquella mañana su voz era distinta. No había miedo. No había dramatismo. Solo una calma que, con el tiempo, entendí como certeza.
El diagnóstico llegó rápido: cáncer de ovario en etapa 4, con metástasis. Todo cambió en minutos. Nos hablaron de tratamientos, de estadísticas, de posibilidades. Yo dudaba, no por falta de esperanza, sino porque la conocía. Aun así, aceptó la quimioterapia por una razón sencilla: le dijeron que después podría volver a casa. Y para ella, volver a casa lo era todo.
Su cuerpo no respondió. Hubo confusión, urgencias, decisiones difíciles. Finalmente, ingresó en la UCI. Allí, entre máquinas, seguía siendo ella: consciente, presente. Nos miró y dijo:
—Estoy lista. No quiero seguir luchando así. Quiero paz.
Entonces entendí que soltar no es rendirse. A veces, soltar es el acto más valiente que existe.
Pidió que la dejaran ir. Y la escucharon. Nos reunimos alrededor de su cama. No hubo reproches ni discursos. Solo silencio, manos unidas y una última frase, dicha a cada uno:
—Te amo.
Nada más. Y fue suficiente.
Con el tiempo comprendí que no la recuerdo por su muerte, sino por la forma en que eligió vivir hasta el final. Vivió sin hacer ruido, cuidando, amando, estando. Su legado no está en lo que tuvo, sino en cómo estuvo.
Desde entonces no pospongo abrazos ni palabras. No doy por hecho el mañana. Aprendí que lo esencial vive en lo pequeño, en lo cotidiano, en el amor que se da a tiempo.
Porque al final, cuando todo se reduce,
lo único que queda
es el amor que diste
y el amor que supiste decir.
Fíjate quién aparece cuando no tienes nada que ofrecer salvo tu verdad. Quién se queda cuando ya no complaces, cuando dejas de fingir. Observa con calma: ahí está la lealtad. Y sobre todo, fíjate quién aplaude cuando decides elegirte. No todos lo harán. Pero quien lo haga... ése sí que merece quedarse. Lo demás, solo era ruido.
La anciana se acercó al mostrador como quien se asoma al pasado. Sosteniendo su bolso con ambas manos, extendió la tarjeta bancaria y dijo con voz suave: “Me gustaría retirar diez dólares”.
El cajero ni la miró. Tecleó algo y respondió con ese tono que se reserva para lo insignificante: “Para montos menores a cien, use el cajero automático”. Había algo en sus palabras que no era norma, sino desprecio.
Ella guardó silencio. Pero no se fue.
Quizás recordó los días en que el respeto no era una política, sino una costumbre. O tal vez simplemente le dolió que, con tantos inviernos en la piel, la trataran como a una carga.
Entonces volvió a extender la tarjeta. Su voz, aún dulce, ahora tenía filo: “Por favor, ayúdeme a retirar todo mi dinero”.
El teclado sonó otra vez. Pero esta vez fue el cajero quien enmudeció. La pantalla devolvió una cifra que le torció el gesto: $300,000.
Titubeó. Se enderezó en su silla y habló con una amabilidad recién descubierta: “Señora, no disponemos de tanto efectivo. ¿Podría volver mañana?”
Ella lo miró con ternura y preguntó: “¿Cuánto puedo retirar ahora mismo?”
“Hasta tres mil”, dijo él.
“Entonces deme tres mil, por favor”.
El efectivo cambió de manos, envuelto en respeto. La anciana separó diez dólares con delicadeza, los guardó en su bolso, y luego, mirando al cajero con una media sonrisa, dijo: “Y ahora, por favor, ingrésenme estos 2,990 nuevamente en mi cuenta”.
El cajero ya no supo dónde mirar.
A veces confundimos la edad con ignorancia. Creemos saber más por tener menos canas, por movernos rápido, por hablar con tecnicismos. Olvidamos que la verdadera sabiduría no necesita imponerse: se demuestra, en silencio, con hechos que enseñan sin humillar.
Porque no se llega a viejo sin aprender unas cuantas cosas por el camino.
Y no, no era una lección sobre dinero. Era sobre respeto. Sobre no subestimar a quien parece frágil, ni creerse más listo solo porque se lleva traje y trabaja tras un mostrador.
La próxima vez que subestimes a alguien, pregúntate primero cuánto podrías aprender si escucharas más y asumieras menos.
Sabías que cuando un lobo va perdiendo la pelea contra otro lobo y entiende que ya no tiene posibilidades de ganar, el lobo perdedor ofrece apaciblemente la yugular al oponente?
como si dijera "perdí, me rindo", acabemos con esto de una vez.
Sin embargo, en ese momento tiene lugar lo increíble.
El lobo ganador inexplicablemente se paraliza, una fuerza milenaria le impide matar al que desde la humildad reconoce la derrota.
Algún mecanismo primario incrustado en el ADN o más allá de él se dispara en el lobo ganador y le recuerda que la especie es más importante que el placer de eliminar al contrincante.
En otros cánidos (perros asilvestrados, dingos, etc.) también se ve, y en etología se llama “inhibición de mordida” o “ritualización de la sumisión”.
¡Que maravilloso instinto!
Nadie llamaría cobarde al lobo que se entregó, ni conmiserativo al que se paraliza, simplemente el milagro ocurre.
Ni vencedor, ni vencido, ambos lobos se alejan y la rueda de la vida continúa.
Quién diría que "tendríamos que ser más animales", para demostrar más humanidad.
Lo Que Das, Siempre Regresa:
A veces creemos que dañar al otro es ganar.
Que si hacemos caer a alguien, subimos nosotros.
Pero la vida… no olvida.
Y aunque parezca que nadie vio lo que hiciste, el universo toma nota.
No te prestes para hacerle daño a nadie.
No destruyas con chismes, con envidias, con traiciones.
Eso que hoy haces en silencio… mañana vuelve a ti en voz alta.
La vida no cobra con dinero, cobra con el alma, con la conciencia, con lo que más duele.
Todo lo que das, lo recibirás multiplicado.
Y no hay forma de escapar de eso.
Siembra bien.
Aunque nadie lo vea.
Aunque nadie te aplauda.
Hazlo por ti.
Porque la paz no se compra:
Se construye con cada decisión.
"No te prestes para hacerle daño a nadie.
La vida pasa factura... y con intereses."