A mi Cruz Azul me ha enseñado muchas cosas, a sentirme orgulloso de mis raíces, a aprender a perder, a nunca dejar de intentarlo y a disfrutar cuando se gana. Ser de este equipo es lo más grande que hay.
Entonces, los que juraban ser diferentes terminaron con Airbnbs de lujo en Tokio, cenas de más de 40 mil pesos, hospitales a la puerta de sus ranchos y millones fluyendo hacia los cuates. Poseen mansiones millonarias, hijos viviendo en embajadas o estudiando en el extranjero, y sospechosas sociedades con la delincuencia; viven como reyes en palacios mientras a nosotros nos recetan la “moral” de un plato de frijoles. A todo lo anterior, le sumamos la destrucción sistemática de nuestro país.
O el pueblo de México es el espectador más ingenuo de la historia, o simplemente aceptamos que nuestro único rol en esta “transformación” es pagar la cuenta del banquete donde nosotros somos el plato principal.
@A_EsparzaOteo Increíble que después de estos errores se quiera mantener a Mier de titular, aquí faltan los goles de media cancha y los erres con su selección