Tengo el honor de ser cómplice del crimen de la verdad
Investigador en Universidad Tecmilenio
Bienestar Subjetivo, Economía Regional, Emprendimiento.
S. N. I.
Si empiezas tu día quejándote del tráfico, tal vez no lo sepas pero estás pidiendo a gritos mejor transporte público y ciclovías.
Exígelo a tus autoridades con tanta furia como le mientas la madre a todos con el claxon.
-La clase proletaria esperando su turno para negociar la reducción de la jornada laboral a 40 Horas
-...
-El turno que le tocó a la clase explotadora y que Claudia está atendiendo en este momento.
#40horasYA
“Cinco minutos después de nacer, decidirán tu nombre, nacionalidad, religión y secta, y pasarás el resto de tu vida defendiendo desesperadamente cosas que no elegiste.”
- Arthur Schopenhauer
Hoy inician las campañas para renovar al Poder Judicial. Será la elección más grande y compleja de la historia de México y también la más destructiva e inútil. Usar los argumentos de la democracia para desmontarla.
Sicarios intentaron levantar a Teresa González Murillo, buscadora de Jalisco, no pudieron y le dieron un balazo en la cabeza
Las madres buscadoras, despreciadas por el gobierno de @Claudiashein y perseguidas por el crimen organizado.
Teresa González Murillo, una madre buscadora, integrante del colectivo de búsqueda Luz de Esperanza Desaparecidos Jalisco, se encuentra en estado grave de salud tras recibir un impacto de bala en la cabeza durante un intento de levantón en su domicilio ubicado en la colonia San Marcos de Guadalajara, Jalisco.
Este dato de @Pajaropolitico es demoledor:
"El gobierno de AMLO sacó 157 mil mdp del Fondo para atender cáncer y otras enfermedades de los más pobres del país; el dinero lo pasó a la Tesorería y no se sabe en qué se gastó".
Bejarano fue acusado de uso de recursos de procedencia ilícita y lavado de dinero, desaforado y encarcelado 8 meses por recibir un “donativo” de la CLASE EMPRESARIAL menor a 500 mil pesos.
La senadora recibe “donativos” en especie por 30 millones mensuales.
Interesante.
¿Por que es importante el caso de la desaparición de Pablo Gómez Orozco?
Porque tras su desaparición el 30 de marzo de 2023, se pudo comunicar en abril con su madre a través de Facebook y dijo que había sido víctima de reclutamiento forzoso en un campo de entrenamiento en Tala, Jalisco.
Sus padres fueron y encontraron un sitio con encapuchados, que reportaron a las autoridades en su momento y no hicieron nada.
Hoy los tenis de Pablo fueron encontrados en el campo de entrenamiento en Teuchitlán, y hay indicios de geolocalización de que estuvo en tres estados.
Se puede concluir que:
•Hay más campos de reclutamiento forzado.
•Las autoridades saben de su existencia desde hace mucho tiempo.
•Hay desaparecidos que podrían estar vivos en manos de los carteles y que necesitan ser rescatados.
•Son delitos de fuero federal y deben trabajar en conjunto con el estatal y no pasarse la bolita.
Nos corresponde como sociedad exigir que sigan las investigaciones, y desmantelen hasta el último campo de exterminio.
https://t.co/X5BvDprFfQ
Estoy en una sucursal bancaria y le están diciendo a una persona de la tercera edad que no le pueden pagar el dinero de su AFORE porque se fue al fondo del bienestar y necesitan hacer mil trámites para sacar su dinero. Una monserga.
Leticia fue mi alumna en la escuela "Justo Sierra", en plena sierra. Tenía once años de edad.
Once años conociendo las carencias y la mugre de la vida.
Siempre con la misma ropa, heredada por una tradicional necesidad familiar.
Once años batallando con los bichos de día y de noche.
Con una nariz que como vela escurría todo el tiempo.
Con el pelo largo y descolorido sirviendo de tobogán a los piojos.
Aun así, era de las primeras en llegar a la escuela.
Tal vez iba por los momentos necesarios para soñar que era lo que no; aunque enfrentara el rechazo y el asco de los demás.
No dieron la oportunidad para demostrar qué tan inteligente era: el repudio fue lo que Leticia conoció.
Me desconcertaba el hecho de ver que algunos varones con características semejantes a las de Leticia eran aceptados por el resto de las niñas y los niños, pero no ocurría lo mismo con Leticia y las niñas.
A mí solo se me ocurría hacer recomendaciones que nunca fueron atendidas.
En ese tiempo me preguntaba:
¿De qué sirve leer cuentos a esos niños que no han comido?;
¿serviría de algo alimentarlos con fantasías?
Yo creía que sí, pero no sabía hasta dónde.
Constantemente les brindaba relatos, sobre todo en la mágica hora de lecturas, dos veces por semana.
Un día conté "La Cenicienta" y cuando llegué a la parte en que el hada madrina transformó a la jovencita andrajosa en una bella señorita de vestido vaporoso y zapatillas de cristal, Leticia aplaudió frenéticamente el milagro realizado.
Había una súplica en su rostro que provocó la burla de los que no tenían la misma capacidad ni la misma necesidad de soñar.
Esta vez hubo recomendaciones y regaños.
En otra ocasión, pregunté a mis alumnas y alumnos: ¿qué quieren ser cuando sean grandes?
Y el cofre de sus deseos se abrió ante mí: alguien quería ser astronauta, aunque al pueblo ni el autobús llegaba; otros querían ser maestros, artistas o soldados.
Cuando le tocó el turno a Leticia, se levantó y con voz firme dijo:
"¡Yo quiero ser doctora!"
y una carcajada insolente se escuchó en el salón.
Apenada, se deslizó en su banca invocando al hada madrina que no llegó.
Mi labor en esa escuela terminó junto con el año escolar.
La vida siguió su curso.
Después de quince años, regresé por esos rumbos, ya con mi nombramiento de base.
Hasta entonces encontré algunas respuestas y otras preguntas.
Las buenas noticias me abordaron en autobús, antes de llegar al crucero donde transbordan los pasajeros que van al otro poblado.
Llegaron en la presencia de una señorita vestida de blanco.
-¡Usted es el maestro Víctor Manuel!..., usted
fue mi maestro! me dijo sorprendida y sonriente.
El que podía encantar serpientes con las historias que contaba.
Halagado, contesté:
_ Ese mero soy yo.
_¿No me recuerda, maestro?
_ Preguntó, y continuó diciendo con la misma voz firme de otro tiempo- yo soy Leticia ... y soy doctora ...
Mis recuerdos se atropellaban para reconstruir la imagen de aquella chiquilla que en otro tiempo nadie quería tener cerca.
Se bajó en el crucero dejando, como La Cenicienta, la huella de sus zapatillas en el estribo del autobús...
Y a mí con mil preguntas.
Todavía alcanzó a decirme: - Trabajo en Parral... búsqueme en la clínica tal... y se fue...
Un día fui a la clínica que me dijo y no la encontré.
No la conocían ni la enfermera ni el
conserje.
¡Era demasiada belleza para ser verdad!
"Los cuentos son bellos pero no dejan de ser cuentos", me lamentaba.
Arrepentido de haber ido, y casi derrotado, encontré a la directora de la clínica y hablé con ella.
Lo que me dijo, revivió mi fe en la gente y en la literatura:
_ La doctora Leticia trabajaba aquí
_ me contó
Es muy humana y tiene mucho amor por los pacientes, sobre todo con los más necesitados.
_ Esa es la persona que yo busco así grité.
_ Pero ya no está con nosotros, dijo la directora.
_¿Se murió? _ Pregunté ansioso.
_NO, COMO CREE, La doctora Leticia solicitó una beca para especializarse y la ganó... Ahora está en Italia. Leticia sigue aprendiendo más y enseñando