De nuevo el conflicto Israel-Palestina. Y me acordé de la siempre impresionante y bella coreografía de "Forbidden Love", de Madonna, con dos bailarines representando a Israel y Palestina.
Una danza que representa la antinomia cercanía/repulsión en una canción que habla de un amor prohibido. Siempre he dicho que la semiótica de este número de Madonna me parece brutalmente fascinante y digno de un análisis profundo por las connotaciones político-religiosas que hay en él.
Ojalá, algún día, el amor entre Israel y Palestina ya no sea prohibido. Ojalá que algún día entre ellos haya amor.