Quiero arrancarte de mi pecho, sal ya de mi cabeza, no se cómo hago para vivir contigo, ya no quiero convivir, que dolor de cabeza, me dueles, pero me duele más aceptarte y ser capaz de enfrentarte, aún así, no se de dónde proviene el dolor.
Lo hacemos todo a conveniencia, que tristeza, la moral es propia, decidimos cuando aprobar nuestros propios comportamientos, saquemos la mini corrupción interna.