DÍA DEL LIBRO
¡Ah, qué placer es tomar un libro entre las manos!, abrirlo y dejar que escapen sus olores… ora de tinta y papel nuevo; ora de aromas de pasado. Qué placer es sentir en los dedos su textura: ora aspereza, ora tersura… Cerrar los ojos y escuchar el arrullo cantarino de sus hojas cayendo unas sobre otras… Dejar que nuestros ojos beban letras: ora dulces, ora amargas, ora inquietantes.
Tener un libro entre las manos es conectarnos con la historia: una historia que se guarda en la palabra que lo nombra: libro. Plinio el Viejo, escritor romano del primer siglo de nuestra era, en su Historia Natural, nos cuenta que antes de que se conociera el papiro se utilizaban cortezas de árboles y otros materiales para escribir. Así lo dejó consignado:
«El papel debe su descubrimiento a la época de Alejandro Magno, cuando fundó Alejandría en Egipto. Hasta entonces no se utilizaba. Primero se emplearon hojas de palma para escribir y después la corteza de ciertos árboles».
De la arcaica raíz indoeuropea «leub», que encerraba el concepto de “pelar, quitar la cáscara, descortezar un árbol”, nació en latín «liber», voz que primero significó “parte interior de la corteza de los árboles”. Por ser este el material en el que se escribía, pasó a nombrar a la obra escrita: «liber» y después «librum». Con el tiempo, un leve ajuste fonético dio lugar en castellano a nuestra palabra libro, voz cuyo étimo conserva algo de la historia de la escritura primitiva.
Tal vez sean los años, pero no me sabe igual un libro de electrones… Por eso el libro de papel no puede abandonarnos. Debe quedarse para que podamos tocarlo, olerlo, oírlo y hasta saborearlo… con todos los sentidos.
¡Ah, qué placer es tomar un libro entre las manos!, abrirlo y dejar que escapen esas voces que nos llegan de muy lejos: de otros tiempos, de otras mentes y de otros espacios.
¿Por qué Francisco es Paco?
Normalmente los hipocorísticos (nombres de cariño) nacen en el ambiente familiar:
Por afecto hacia los niños: como Rosa es Rosy, y y Juana es Juany, esa "i" suaviza el nombre.
Por economía: como Teresa es Tere y Rafel es Rafa.
Por la pronunciación infantil: como cuando el pequeño Ernesto trata de pronunicar su nombre cuando apenas empieza a hablar y a lo más que llega es a decir "Neto", y en la familia se solidarizan y también le dicen así.
Otro de pronunciación infantil es Moncho (Ramón). El mecanismo es: El niño Ramoncito pronuncia Monchito y así le dicen en la familia, pero cuando crece, como que ya no le gusta al chaval que le digan así, entonces se le quita el diminutivo y pasa a ser Moncho.
El mismo mecanismo aplica a Francisco, que por cierto, viene de Frank, del pueblo franco, que dio nombre a Francia.
El niño Francisco pronuncia Paquico, que al crecer pasa a ser Paco; Otros niños pronunciarán Panchico, que después pasa a ser Pancho.
Por el mismo mecanismo, algunos Franciscos son Paticos y de Paquico también sale uno que otro Quico.
Así que no te creas aquello de que Paco viene de que San Francisco por ser el padre de la comunidad, lo reconocían como PAter COmunitatis en latín, y que de ahí, de las primeras dos letras de cada palabra derivaría Paco. Una eMITOlogía más.
Acertijo: ¿Qué es lo que se hace de noche, que no se puede hacer de día?
GROK:
Soñar. De noche, mientras duermes, sueñas, lo que no puedes hacer de día porque estás despierto.
CHATGPT:
La respuesta más común es: "Dormir de noche."
Aunque técnicamente se puede dormir de día, la respuesta juega con la idea de que dormir "de noche" como tal, solo puede hacerse de noche (por definición).
También hay otra versión simpática de la respuesta:
"Oscurecer." Porque oscurecer ocurre de noche, pero no puede oscurecer durante el día.
MENTE HUMANA
* La respuesta de GROK, muy limitada. La de CHATGPT, mejor, pero no considera que puede haber un eclipse de sol. Ninguna de las dos encontró una más sólida: TRANSNOCHARSE.
Ya aprenderán.
¿Habrá planes oficiales para preparar al magisterio en el uso adecuado de la IA en el proceso educativo? Si no, creo que urge que los hagan. ¿O qué opinan?
Hay palíndromos muy populares, como LUZ AZUL... Pero hoy por ser Día del maestro, recordamos ACUDE Y EDUCA, lo que hacen los buenos mentores. ¡Felicidades a todos los que ejercen o han ejercido esta importante profesión con verdadera vocación!
Hoy es día de SUERTE... Buena oportunidad para enterarnos de cómo una antigua práctica adivinatoria de los romanos generó esta palabra y otras relacionadas ( sorteo, sortilegio, serie, sarta y ensartar). Aquí te cuento:
https://t.co/yBzIx6ASUv
Habemus papa y habemus "eMITOlogía"
El origen de la palabra papa, en referencia al sumo pontífice, no proviene de ningún acróstico, como aseguran algunas "eMITOlogías" que circulan en redes sociales. Se afirma, por ejemplo, que corresponde a las iniciales de Petri Apostoli Potestatem Accipiens, que significaría “el que recibe el poder del apóstol Pedro”; otros dicen que proviene de Pedro Apóstol Pontífice Augusto, entendido como “Pedro apóstol, pontífice venerable”, entre otras variantes similares.
Lo cierto es que papa es una palabra que ya se usaba en griego (pappas) y en latín para referirse a los patriarcas, y comparte origen con la palabra papá, común en muchas lenguas para designar al padre. Se trata de una voz primitiva, surgida —según se cree— de los balbuceos universales de los bebés.
En la historia de la Iglesia católica, el término se empleó primero como título honorífico para los obispos, hasta quedar reservado exclusivamente para el obispo de Roma: el sumo pontífice.
El día de la madre sí tuvo madre… y hasta abuela. Aquí te cuento:
El Origen del Día de las Madres
Los Rencores de la Posguerra en Virginia
En 1865, la guerra había terminado, pero los odios no. Feroces riñas entre jóvenes que habían militado en bandos opuestos de la Guerra Civil norteamericana parecían no tener fin. Las madres de aquel poblado de Virginia sufrían al ver que aquello no era bueno para sus hijos. Movida por un brote de sabiduría maternal, Ann Reeves Jarvis convocó a otras mujeres del lugar para organizar actividades que fortalecieran los lazos de amistad entre ellas, intuyendo que ese ejemplo podría disolver los rencores que enfrentaban a sus hijos. No se equivocaron: así fue.
El Legado de Ann Reeves Jarvis
Ann Reeves Jarvis se convirtió después en una luchadora social que abogó por mejorar las condiciones de salud y trabajo de las mujeres, en particular de las madres. Tras su muerte el domingo 14 de mayo de 1905, su hija, Anna Jarvis, promovió que, en memoria de su madre, cada segundo domingo de mayo se rindiera homenaje a todas las madres del país.
La Primera Celebración Oficial
La propuesta de Anna Jarvis encontró eco en 1908 en la iglesia evangélica a la que pertenecía la familia Jarvis. Ese año, el segundo domingo, que fue el 10 de mayo, se celebró por primera vez el Día de las madres. Dos años después, en 1910, el gobernador de Virginia, William E. Glasscock, le otorgó carácter oficial a esta celebración.
La Expansión Global de la Celebración El Eco Internacional
El hecho alcanzó resonancia mundial y, poco a poco, otros países adoptaron la iniciativa. México no fue la excepción, aunque el proceso tomó tiempo. Las primeras noticias llegaron pronto. En la edición del 25 de mayo de 1908, el diario “El Correo Español” publicó lo ocurrido en el país del norte: “Las madres tendrán su día de ahora en adelante el 10 de mayo…”, un dato impreciso, pues la propuesta era el segundo domingo de mayo. Añadía: “Ese día, todo el que ame a su madre, si está viva, o sea fiel a su recuerdo, si ha fallecido, hombre, mujer, anciano o niño, llevará un clavel blanco en la solapa o el vestido durante todo el día, en testimonio de su amor”.
Los Primeros Pasos en México
La primera mención de una celebración del Día de las madres en México apareció en el diario de orientación religiosa “El Abogado Cristiano Ilustrado”, en su edición del 5 de junio de 1913. La nota decía: “La Escuela Dominical celebró por primera vez el Día de las madres. Con anticipación se entregaron invitaciones adornadas con caritas de risueños bebés. Se cantaron coros alusivos a la reunión, destacando el titulado ‘Las futuras mamás’…”. Estas celebraciones se mantuvieron durante algunos años únicamente en iglesias evangélicas, que seguían la costumbre norteamericana de conmemorar el segundo domingo de mayo.
La Oficialización en México Una Iniciativa Nacional
No fue sino hasta 1922 cuando, por iniciativa del periódico Excélsior, se impulsó a nivel nacional la idea de fijar un día para honrar a las madres. Algunos sugieren que fue una estrategia de José Vasconcelos, entonces secretario de Educación Pública, para contrarrestar el avance de los grupos feministas de Yucatán, que promovían, entre otras propuestas, el derecho de las mujeres a usar anticonceptivos. Sea como fuere, en ese año se decidió oficialmente celebrar en México el Día de las madres el 10 de mayo, probablemente en alusión a la fecha mencionada en la primera celebración norteamericana.
El Legado de las Jarvis
Así, el 10 de mayo tuvo una promotora incansable: Anna Jarvis, quien, irónicamente, nunca tuvo hijos. Pero el mérito de la inspiración recae en su madre, Ann Reeves Jarvis, quien sería, en cierto modo, la “abuela” de esta tradición.
@Culturizando Más que un experimento, la festividad navideña es un rasgo cultural que se ha forjado desde tiempos ancestrales, aún antes del cristianismo. Aquí ago de esta historia: https://t.co/jdeMimta0s