Sería terco esta vez pero de cierta forma se sentía en casa, de mala gana la siguió. —¡No digas mal forma, hah! 💢 ...aunque quizá tengas razón. — susurró.
—¡¿Hah?! ¡Yo no pienso luchar contra piel y huesos!
Brazos cruzó, evidente el enojo plasmado en la vena que en su frente se marcaba, pasando a un lado suyo en caminata firme a la cocina de la finca.
—¡¿Qué demonios estuviste comiendo?! ¡No estás en forma! ¡Ven!
No pudo evitar ponerse levemente a la defensiva, su pecho estaba descubierto como siempre. — Estaba en otros entrenamientos...tampoco podía dejarte, tenemos peleas pendientes! — fue todo lo que dijo al respecto, aunque debería regañarlo quizá.
Fijo lo observa, parece que alguien al fin decidió regresar de su largo viaje.
—¡Oi, tú! —acusadoramente lo señaló con el índice, pecho adverso siendo tocado por su dígito repetidas veces. —¡¿Dónde rayos estabas?!